I guess thats why they call it the blues /elton john”
publicado por: harry almela® en la rockola despechadaposteado desde wordpress android
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I guess thats why they call it the blues /elton john”publicado por: harry almela® en la rockola despechadaposteado desde wordpress android
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la verdadera historia del la unión soviética (1 6)publicado por: harry almela® en basureroposteado desde wordpress android
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amarás al líder sobre todas las cosas / corea del norte 1/6publicado por: harry almela® en basureroposteado desde wordpress android
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el mito de albert speer (el arquitecto de hitler) (1/5)publicado por: harry almela® en basurero
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Agamben, Almela: lecturas paralelas / Miguel Gómespublicado por: harry almela® en ventana de emergenciaEn una lección inaugural impartida en el Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia en 2006, Giorgio Agamben se pregunta, a quemarropa, en qué consiste la contemporaneidad (y ese es el título del volumen donde recoge la conferencia: Che cos’è il contemporaneo? Roma: Nottetempo, 2008). Su respuesta, sutil, insinúa que ser contemporáneo implica una disonancia radical del sujeto insatisfecho con su tiempo, al cual se adhiere y del cual a la vez se distancia. Lo anterior exige una perseverante inactualidad crítica y una capacidad de captar, más que las luces del presente, su íntima oscuridad (percepirne non le luci ma il buio). Creo que de un aterrador intento de perseguir la lucidez entre las tinieblas ha surgido, precisamente, un libro de poemas que nos habla, como pocos, de nuestra inmediatez: Silva a las desventuras en la zona sórdida (Caracas: La Cámara Escrita, 2011). Harry Almela, su autor, elige una manera de ser de hoy que coincide con otra paradoja de Agamben, para quien la contemporaneidad auténtica y lo arcaico mutuamente se necesitan (la contemporaneità hanno il loro fondamento in questa prossimità con l’origine). El ejercicio arqueológico del Almela se remonta a las Silvas americanas y a la fundación de la lírica moderna venezolana para producir lo que podría quizá describirse como su negativo, un testimonio descarnado del aquí y el ahora. Esa sombría reescritura, fruto de pasiones combativas, admite, no obstante, una cuota de introspección. lea el resto de esta entrada »
Nacido en Estocolmo el 15 de abril de 1931, Tomas Tranströmer es hoy en día uno de los poetas más leídos y traducidos donde los haya. Desde hace años, se cita constantemente su nombre para el premio que concede su país natal. En nuestro idioma, su obra es conocida gracias al trabajo, entre otros, del poeta uruguayo Roberto Mascaró, quien ahora entrega en bid & co. Editor sus versiones de esta particular poesía en un volumen clave que invita a continuar conociendo en español la intensa obra de Tranströmer. Acá se reúnen y actualizan las versiones de Mascaró contenidas en Para vivos y muertos (Madrid, Hiperión, 1992); Góndola fúnebre (Concepción, Ediciones Literatura Americana Reunida, 2000) y 29 jaicus y otros poemas (Montevideo, Ediciones Imaginarias, 2003, bilingüe), a las que se agregan ahora un poema inédito («La Casa del Dolor de Cabeza», del libro Para vivos y muertos) y el esclarecedor e importante Visión de la memoria, textos autobiográficos publicados en 1996. Resulta complicado y siempre un reto hablar de la obra de un poeta proveniente de otra lengua. Se sabe que la musicalidad y los giros idiomáticos que refieren espacios y hechos culturales suelen modificarse en el ejercicio de la traducción, cuando sobreviven. Debemos confiar en la buena fe de quienes realizan esta ardua labor de poner en nueva clave la poesía de otras tradiciones lingüísticas. Superado este escollo, nos interesa ahora puntualizar algunos aspectos de este libro que han llamado centralmente nuestra atención. lea el resto de esta entrada »
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2011
crónicas desde san bernardino / arturo almandozpublicado por: harry almela® en ensayo, la trampajaulaSon muchos –demasiados- los puntos de encuentro y de fuga que tengo con este libro. El 22 de noviembre de 1963, cuando los Almandoz Marte y el niño Arturo se mudan a la casa en los altos de San Bernardino, el presidente Keneddy es asesinado de dos disparos en Dallas, como pudimos ver, acongojados y tiempo después, en la fortuita toma de Zapruder. Yo había cumplido los nueve años de mi edad y ya vivía en Mariara, que desde esos tiempos es una comarca de falsos equilibrios entre la cultura campesina (heredera de la antigua hacienda de caña del Conde de Tovar y de las posteriores siembras de añil y algodón en sus extensas vegas hacia el sur, hacia los bordes del Lago de Valencia) y su improvisado, fortuito y enrevesado acceso al desarrollismo que la empresa COVENAL (Corporación Venezolana de Aluminio y su posterior estadio, la Constructora Venezolana de Vehículos) impulsó e impuso en la comarca, montándonos a juro en esa modernidad periférica de la que bien habla Beatriz Sarlo con relación a Buenos Aires. Del encuentro entre la calle de tierra frente a mi casa y el asfalto en las vías principales que conducían, más allá de la línea del ferrocarril, a la Compañía; del entresijo existente entre la mula del agricultor y las bicimotos de la nueva y vistosa clase obrera, deviene ese carácter tan propio de este pueblo y del país en general, siempre a medio camino entre lo premoderno y lo moderno.
Hace algunos meses también fui víctima de un asalto. Venía en bus desde Maracay a Mariara y un chamín de unos 12 ó 13 años se sentó a mi lado con un cuchillito del tamaño de él y, bajo amenaza, me quitó el celular. Luego me solicitó el koala, lo cual no acepté. Se paró del asiento, levantó el cuchillo en el aire por un momento y luego se bajó atropelladamente. Todo pasó en cuestión de segundos. Salí barato. Sólo acerté a pensar en los cuentos que he oído, que narran de 5 ó 6 puñaladas como respuesta al argumento no tengo celular, manito, junto al mandato toma esto, para que tengas uno. Sé de historias más macabras. Lo mío, realmente, fue un viaje a Disneyworld, si comparamos. También he sabido de ajusticiamientos, en el barrio que queda detrás de mi casa. En noviembre del año pasado, los cuerpos policiales simplemente limpiaron las calles, disparando en plena fiesta en sus casas y a las sienes de algunos cocosecos, como los conocen en el argot hamponil. Quédate sano (otra frase que he aprendido en estos meses mariareños) me dije, aunque no deja de martillarme el cerebro la conclusión a la que llegó un conocido: gran vaina, hoy limpian, pero en unos meses los chamos que vienen atrás seguirán el mismo camino. Esta semana que hoy concluye huele a mortecina. Desde el domingo pasado lo de El Rodeo cae como fina e hirviente llovizna de plomo derretido sobre la conciencia del país. El Capítulo I del Título III de la Constitución (que relaciona todos los derechos humanos) ha desaparecido, así como el Artículo 272 que paso a transcribir:
MORALIDADES LEGENDARIAS
josé emilio pacheco publicado via blackberry.
Rectora Cecilia García Arocha, esto es con usted. No la conozco personalmente. No tengo apetencias políticas, ni dentro de la universidad ni fuera de ella. Soy uno más de los anónimos profesores universitarios que ha visto cómo nos hundimos lentamente en la más improductiva de las inopias y de las anomias. Pertenezco a la innumerable masa que ha padecido en la última década las cruentas maneras que ha utilizado la reacción premoderna que ahora destroza a parte del continente y al país. Vengo de una universidad de provincias y de vez en cuando asomo la cabeza para sufrir la ciudad de Caracas, o lo que queda de ella. A pesar de esas limitaciones, la he visto al frente de la institución que ha resultado ser uno de los últimos bastiones que le queda al país democrático, luego de doce años de molienda. La he visto defender valientemente la autonomía y guiar ese enorme barco burocrático en que se ha convertido la Universidad Central de Venezuela. He visto su mano firme al momento de denunciar a los violentos, salvaguardando el derecho a no estar de acuerdo con los métodos radicales. Supongo, además, que tantos años ejerciendo como autoridad en varios niveles la ha entrenado suficientemente en los arduos vericuetos de la negociación democrática, sin por ello dejar a un lado sus convicciones estratégicas. Por eso, y por muchas cosas más que no cabrían en un anexo ni en una nota a pie de página, es que me animo a escribirle estas líneas, ahora que sabemos de fechas para primarias, ahora que distintos gremios y colectivos laborales han tomado la calle en busca de sus reivindicaciones. Ahora que el discurso militarista y autoritario ha entrado en caída libre. Ahora que en Perú se disputan el balotaje la hija de un dictador y el proyecto de otro. Ahora que vivimos los estertores de la época petrolera y vamos en barrena hacia la edad post-petrolera. Ahora que los retos de la modernidad aún nos esperan, en pleno auge de la globalización. lea el resto de esta entrada »
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2011
uno de los grandes momentos del rock | joe cocker in woodstock: “with a little help from mi friends”publicado por: harry almela® en basureroWhat would you do if I sang out of tune, Oh, I get by with a little help from my friends What do I do when my love is away No, I get by with a little help from my friends Do you need anybody Would you believe in a love at first sight Oh, I get by with a little help from my friends Do you need anybody Oh, I get by with a little help from my friends Etiquetas: la rockola despechada
Del libro ficiticio Teoría y práctica del colectivismo oligárquico, de Emmanuel Goldstein. Tomado de la novela 1984, de Orson Wells. Etiquetas: basura cotidiana, totalitarismo
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2011
ruéganos, señor./ estamos cerca.publicado por: harry almela® en basurero, ensayo, la trampajaulaHarry Almela Para Miriam Harrar y Rubén Ackerman, mis dos caras de esta moneda. Debió ser difícil para Nelly Sachs y Paul Celan soportar y convivir con la frase de Heidegger, el lenguaje es la morada del Ser. Debió ser complicado entender que era un difícil compañero de ruta. El filósofo de la aldea, que vivió años en una cabaña de Selva Negra, nunca pudo explicar satisfactoriamente su afiliación al NSDAP, ni el haber aceptado la rectoría de la Universidad de Friburgo, ni su admiración por las pulcras manos de Adolf Hitler, el Drácula en el sótano del que habla Carl Amery. Debió ser complicado aceptar como maestro a un pensador para quien la ética nunca fue preocupación. Como lo asoma George Steiner, el largo silencio de Heidegger sobre sus posturas entre 1933 y 1945, es el argumento más completo que tenemos sobre la ontología, sobre la facticidad de lo existencial. Pero no contiene ni implica alguna ética. La cumbre de la filosofía del siglo xx rechazó cualquier intento de derivar hacia una ética, salvo en sus reflexiones acerca de la tecnología, donde concluye que el olvido del Ser es el origen de todo desarraigo.
(tomado de Yad Vashem) lea el resto de esta entrada » Etiquetas: paul celan, poesía, totalitarismo
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