nada sagrado.jpg

  • Caracas, Oscar Todtmann Editores, 2005.

Decía el maestro Matsuo Basho que si le preguntaban qué era el zen no sabría responder, pero que sí le preguntaban qué cosa no era el zen, entonces sí podría. De esas pequeñas paradojas se alimenta esta manera de ver el mundo que se niega a ser vista como una religión o una filosofía, planteamiento ya de por sí problemático para el pensamiento occidental, acostumbrado a la relación causa-efecto y a la racionalidad heredada de Grecia. Varios intentos en nuestra lengua han buscado el acercamiento literario con el zen, incluyendo a Jorge Luis Borges y a Octavio Paz. Del zen viene el haikú, las muy japonesas artes marciales y las muy japonesas artes de la caligrafía, la esgrima y la pintura. En todas ellas, el vacío, la no resistencia y la retirada es lo que importa. La problematización de la supremacía esclavizante del , la busca del silencio, la meditación en la duda, la fe y la determinación son su camino, asunto nada fácil en una época marcada por la anomia, donde además las religiones hacen su agosto en cursos, páginas web y en las librerías.
Pero ahora, he aquí que circula de nuevo en los estantes del país esta joyita de ciento cincuenta y seis páginas que arriba ya a su quinta edición, bajo el amoroso cuidado de Todtmann Editores. Se trata de una colección de cuentos zen, traducidos en su oportunidad por el recordado Jaime Tello. Setenta cuentos en la primera sección, seguido del texto Los diez toros, del maestro chino Kakuan del siglo XII, acompañado de sus ilustraciones, y de El maravilloso arte de una gata, instrucciones para realizar ejercicios de esgrima, escrito en el siglo XVII. Finaliza el librito con el fascinante cuento El taita habló, de José Manuel Briceño Guerrero, tomado de su libro El Tesaracto y La Tetractis, de donde puede colegirse que el zen no es un arte exclusivo para ciertas gentes o para ciertos países o para ciertas culturas, sino que está en todas partes, incluso en las costumbres y actitudes de los campesinos larenses.
Copiamos un fragmento del texto que abre la selección. Es un diálogo entre Bodhidharma (quien llevó de India a China las enseñanzas zen) y el emperador Wu-ti: El emperador le pregunta al maestro: “¿Cuál es el primer sentido de la sagrada Verdad?”. Dharma contesta: “Lejos de eso. ¡Nada sagrado!” El emperador pregunta entonces: “¿Quién está frente a mí?” Y Dharma contesta: “No lo sé”.

Tags:
Deja una Respuesta