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Isla de la [tag]utopía[/tag]. Ambrosius Holbein. Ilustración para Utopía, de Thomas Moro, edición suiza de 1518
Lo que ha hecho siempre del Estado un infierno sobre la tierra es precisamente que el hombre ha intentado hacer de él su paraíso.
F. Hölderlin
En un país donde el único patrón es el Estado, la oposición significa la muerte por consunción lenta. El viejo principio: “El que no trabaja, no comerá”, ha sido reemplazado por uno nuevo: “El que no obedezca, no comerá”.
León Trotsky
No cabe la menor duda de que en nuestras democracias los partidarios de una dirección central de la actividad económica, creen generalmente, que es posible combinar el socialismo con la libertad individual. Sin embargo, el socialismo ha sido reconocido desde hace mucho tiempo por diversos pensadores como la más grave amenaza de la libertad.
Rara vez se recuerda en nuestros días que el socialismo fue en sus comienzos abiertamente autoritario, puesto que principió como reacción franca contra el liberalismo de la Revolución Francesa. Los escritores franceses que sentaron sus bases comprendían muy bien que aquellas ideas no podrían llevarse a la práctica sino por medio de un enérgico gobierno dictatorial. El precursor de los planificadores modernos, Saint-Simon, anunció que a los que no obedecieran a sus proyectadas juntas de planificación “Se les trataría como ganado.”
Nadie vio con mayor claridad que el gran pensador político De Tocqueville el conflicto irreconciliable entre la democracia y el socialismo: “la democracia amplía la esfera de la libertad individual,” decía en 1848. “La democracia concede todo el valor posible al hombre, mientras que el socialismo hace de cada hombre un simple agente, un número. Democracia y socialismo no tienen otra cosa en común que una palabra: igualdad.
Pero he aquí la diferencia: en tanto que la democracia busca igualdad en la libertad, el socialismo busca la igualdad en la restricción y la servidumbre.”
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Tags: totalitarismo


