Archivos de enero, 2009
no es no….
por harry almela® en ene.30, 2009, archivado en basurero
Escribir un Comentario :basura cotidiana mas...¿usted no me reconoce? (II)
por harry almela® en ene.20, 2009, archivado en basurero

Receta para un buen filtro de amor socialista (acerca del gas del bueno)
El Zyklon B era la marca registrada de un insecticida a base de cianuro que se usó en la Alemania nazi durante el Holocausto, para asesinar a miles de personas (supuestamente, ya que actualmente investigaciones de diversas fuentes han encontrado que las remanentes concentraciones de Zyklon B en las “cámaras de gas” nazis son mínimas, por lo cual muchos sostienen que este producto no pudo ser el culpable de las ejecuciones en masa). También conocido como Cyclon B, consistía en ácido cianhídrico (ácido prúsico), además de un estabilizador y un odorante de advertencia. Con este se impregnaban pequeñas bolas absorbentes, discos de fibra, o tierra de diatomeas. Se almacenaba en envases herméticos; al contacto con el aire, producía cianuro de hidrógeno gaseoso (HCN). El Zyklon B todavía se produce en la República Checa bajo la marca registrada Uragan D2 para exterminar insectos y roedores.

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¿usted no me reconoce?
por harry almela® en ene.18, 2009, archivado en basurero
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¿en qué se diferencian estos personajes? |
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3 de diciembre, 2008 no es que haya un hombre indispensable para un pueblo, sólo que hay momentos para la vida de un pueblo y en este momento histórico, a mi me cuesta decirlo, pero la presencia del líder de la revolución es indispensable para que se continúe profundizando la revolución socialista |
23 de noviembre, 1939 En fin de cuentas, debo con toda modestia calificar a mi persona como irremplazable, el destino del Reich depende de mí solo |
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respuesta: en que uno saluda con la mano izquierda y el otro con la derecha…
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blas coll y la crítica a la modernidad literaria
por harry almela® en ene.06, 2009, archivado en la trampajaula, poesía

¡Hermógenes, hijo de Hipónico! Dice un antiguo proverbio que todo lo hermoso es difícil, cuando hay que aprenderlo.
Sócrates, en Crátilo.
Entiendo que debe resultar inútil trazar un mapa acerca de los heterónimos de Eugenio Montejo sin ponerlos en diálogo con el resto de su bibliografía. Y sin embargo, la tendencia académica a estudiar y a leer la poesía venezolana como objeto, como corpus aislado del contexto -tanto del resto de la obra como del entorno estético en que se desarrolla- ha obliterado una construcción que permita contemplar la hondura de esas aguas. Tal postura está interesada más bien en abocetar un inmenso océano pero con pocos centímetros de profundidad. No es nuestro interés aleccionar en estas líneas el cómo debe hacerse para evitar tales desidias. Sólo nos interesa mostrar las junturas, los encuentros y desencuentros de Blas Coll y sus discípulos a la luz del resto de la poesía de Eugenio Montejo.
Siempre he sospechado que la poesía de Eugenio y la instrumentación de sus variados y disímiles heterónimos están más cercanas al Juan de Mairena que al Ricardo Reis de Fernando Pessoa, por vía de la intuición, la duración y la memoria que Antonio Machado aprendiera de Henri Bergson hacia 1911, cuando fue su alumno en París[1]. Siguiendo el consejo de Mairena (Tenéis unos padres excelentes a quienes debéis respeto y cariño, pero… ¿por qué no os buscáis otros más excelentes todavía?), Eugenio se dio a la tarea de fundar, acentuando de esa manera la obra de su ortónimo, su propia tradición literaria. Cuando crea sus heterónimos, busca en un espejo otra imagen que le redima de su confesa intención de sentirse exiliado de la tradición moderna de la poesía escrita en nuestro idioma.
breve historia en cuatro actos (o de los amores perversos)
por harry almela® en ene.04, 2009, archivado en ventana de emergencia
Acto Primero
RAPO
Tesis. Este es un juego entre un hombre y una mujer, que podría llamarse más correctamente, cuando menos en sus formas más suaves, “Beso de Despedida” o “Indignación”. Puede jugarse con varios grados de intensidad.
1. “Rapo” de Primer Grado, o “Beso de Despedida”, es popular en las reuniones sociales y consiste esencialmente en el flirteo moderado. White da muestras de que está disponible y obtiene placer con la persecución del hombre. En cuanto él se declara, el juego queda terminado. Si ella es correcta, puede decir francamente: “Aprecio sus atenciones; muchas gracias”, y seguirá en busca de otra conquista. Si es menos generosa, simplemente lo dejará. Una jugadora hábil puede hacer que el juego dure largo tiempo, en una reunión social grande, moviéndose de un lugar a otro, para que el hombre se vea obligado a hacer complicadas maniobras para seguirla, sin ser demasiado obvio.
2. En “Rapo” de Segundo Grado, o “Indignación”, White sólo consigue satisfacción secundaria con los avances de Black. Su satisfacción primordial viene de rechazarlo, así que este juego es conocido familiarmente como “Largo, Amigo”. Ella lleva a Black a comprometerse más seriamente que con el moderado flirteo de “Rapo” de Primer Grado, y disfruta mirando su desconcierto al ser rechazado. Black, desde luego, no es tan inofensivo como parece, y puede haberse tomado bastante trabajo para conseguir involucrarse. Generalmente, él está jugando alguna variación de “Patéame”.
3. “Rapo” de Tercer Grado es un juego depravado que termina en asesinato, suicidio, o en el Juzgado. Aquí White lleva a Black a comprometerse hasta el contacto físico y entonces clama que él ha cometido un asalto criminal o que le ha hecho un daño irreparable. En la forma más cínica del juego, White hasta puede permitir que él complete el acto sexual, para disfrutarlo antes de acusarlo. La acusación puede ser inmediata, como en un auténtico caso de violación, o puede retardarse largo tiempo, como en casos de suicidio o de homicidio tras una prolongada intriga amorosa. Si ella prefiere jugarlo como asalto criminal, puede no encontrar dificultades en conseguir aliados mercenarios o morbosos, tales como la prensa, la policía, abogados y parientes. A veces, sin embargo, estos extraños cínicamente pueden volverse contra ella haciéndola perder la iniciativa y volviéndola un instrumento en sus juegos.
armando rojas guardia fuera de tiesto o el último cristiano de la modernidad
por harry almela® en ene.01, 2009, archivado en basurero

Prólogo al libro de Amando Rojas Guardia Fuera de tiesto. Poemas selectos. Caracas: bid & co, Ediciones de la Biblioteca Central, Universidad Central de Venezuela, 2008.
Es la época de las torres, la de Babel que el Señor destruyó y la de Siloé donde cayeron los inocentes. Es la época de los diluvios, de las nubes que vienen de los desiertos y de los mares que inundan el último palmo de tierra. Es el estallido, es el delirio, más allá de las ruinas de Selinunte, en torno a los acantilados del mar, sobre los escoriales de la fiebre se cierne la ceniza de los dioses y el dolor de Hermes.
Gottfried Benn
Releer los varios libros de Armando Rojas Guardia ha significado, además de un temblor y un reencuentro, la posibilidad de verificar nuevamente lo ya señalado por muchos de sus lectores (y particularmente por Rafael Castillo Zapata en el prólogo a su obra poética completa[1]), a saber, las profundas correspondencias que existen entre su escritura en prosa y su poesía. Pero el asunto, como suele suceder, es más complejo y huidizo que señalar este carácter dialógico, esta intertextualidad tangible en la construcción de la frase, en el manejo de las intensidades fónicas o en los referentes y preocupaciones centrales que la mueven. Más allá de lo ya dicho, y a manera de motivo principal que explorarán estas líneas, la obra de Rojas Guardia nos parece el conmovedor desenlace de una tensión entre las fuerzas de la posmodernidad (sobre la que reflexiona la mayoría de sus más recientes ensayos y que constituye el espacio abierto donde se mueve gran parte de la poesía de sus contemporáneos) y la respuesta estética y temática que propone a lo largo de toda su obra, que podemos resumir como una respuesta retórica en retro a las dudas del sujeto en esa particular manera de ser que tiene nuestra modernidad latinoamericana. Toda la obra de Rojas Guardia, a nuestro entender, es la expresión de la lucha del ser moderno, atravesado como vive de parte a parte por los espacios y los productos culturales de la posmodernidad. Para decirlo de una vez: si desde algún sitio puede leerse esta obra es precisamente desde el quicio de un cristiano practicante y periférico que busca ordenar su yo poético desde los espacios ya casi calcinados o congelados de la modernidad, justo en un territorio donde la reflexión y la producción posmoderna en el territorio de la poesía del continente ya comienza a concebir y crear sus propios espacios, lo que le convierte en una rara avis de nuestra poesía, a contramano de la modernidad y la postmodernidad literaria.











