Cuatro años después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, George Orwell publica una novelita distópica que llevaría por título 1984,donde critica la aparición y el ascenso de la sociedad de masas, así como su descubrimiento, uso y abuso por parte del poder político, tanto totalitario como democrático. La gran contribución de este libro a la historia de la cultura es la descripción de la neolengua, idioma artificial que, según la crítica, le fue sugerida por el reciente ascenso y caída de Hitler y por la sombra aún viviente del estalinismo. En términos generales, la neolengua se fundamenta en la máxima reducción de los vocablos y de la gramática, lo que conlleva, necesariamente, a la pobreza mental y a la posibilidad de controlar la libertad humana por vía del ejercicio del panóptico, en la voz de su aterrador protagonista, el Gran Hermano.
Dos años antes, Viktor Klemperer (1881–1960) había dado a conocer su libro LTI (Lingua Tertii Imperii). Apuntes de un filólogo, un compendio de sus minuciosas memorias escritas como testigo de los abusos lingüísticos que le tocó vivir durante la Alemania nazi. La versión en castellano fue publicada en Barcelona por la Editorial Minúscula en 2001. Judío de origen y asimilado a la cultura alemana y a la religión protestante, Klemperer había venido desarrollando en teoría lo que ya Orwell sugirió en su espeluznante versión de la modernidad en Occidente, visión fantasmagórica que fue llevada al cine por Michael Radford.
Son varias las acotaciones que hace el autor acerca de LTI: su pobreza (qué otra cosa podía esperarse de su ideólogo e inspirador, Mein Kampf), el eufemismo, la proliferación de siglas, el cambio de sustantivos, tanto propios como comunes, en la vida cotidiana; el uso de las llamadas comillas irónicas, la anulación de la presencia del otro por la vía del discurso o, en el más humano de los casos, su deshonra (judío equivale a cerdo, culpable, enemigo), anulación y deshonra que abriría paso, como sabemos, a la Shoá. En este punto, la bibliografía y filmografía es extensa y prolija.
En una lección inaugural impartida en el Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia en 2006, Giorgio Agamben se pregunta, a quemarropa, en qué consiste la contemporaneidad (y ese es el título del volumen donde recoge la conferencia: Che cos’è il contemporaneo? Roma: Nottetempo, 2008). Su respuesta, sutil, insinúa que ser contemporáneo implica una disonancia radical del sujeto insatisfecho con su tiempo, al cual se adhiere y del cual a la vez se distancia. Lo anterior exige una perseverante inactualidad crítica y una capacidad de captar, más que las luces del presente, su íntima oscuridad (percepirne non le luci ma il buio). Creo que de un aterrador intento de perseguir la lucidez entre las tinieblas ha surgido, precisamente, un libro de poemas que nos habla, como pocos, de nuestra inmediatez: Silva a las desventuras en la zona sórdida (Caracas: La Cámara Escrita, 2011).
Harry Almela, su autor, elige una manera de ser de hoy que coincide con otra paradoja de Agamben, para quien la contemporaneidad auténtica y lo arcaico mutuamente se necesitan (la contemporaneità hanno il loro fondamento in questa prossimità con l’origine). El ejercicio arqueológico del Almela se remonta a las Silvas americanas y a la fundación de la lírica moderna venezolana para producir lo que podría quizá describirse como su negativo, un testimonio descarnado del aquí y el ahora. Esa sombría reescritura, fruto de pasiones combativas, admite, no obstante, una cuota de introspección.
Tomas Tranströmer, Premio Nobel de Literatura 2011
Nacido en Estocolmo el 15 de abril de 1931, Tomas Tranströmer es hoy en día uno de los poetas más leídos y traducidos donde los haya. Desde hace años, se cita constantemente su nombre para el premio que concede su país natal. En nuestro idioma, su obra es conocida gracias al trabajo, entre otros, del poeta uruguayo Roberto Mascaró, quien ahora entrega en bid & co. Editor sus versiones de esta particular poesía en un volumen clave que invita a continuar conociendo en español la intensa obra de Tranströmer. Acá se reúnen y actualizan las versiones de Mascaró contenidas en Para vivos y muertos (Madrid, Hiperión, 1992); Góndola fúnebre (Concepción, Ediciones Literatura Americana Reunida, 2000) y 29 jaicus y otros poemas (Montevideo, Ediciones Imaginarias, 2003, bilingüe), a las que se agregan ahora un poema inédito («La Casa del Dolor de Cabeza», del libro Para vivos y muertos) y el esclarecedor e importante Visión de la memoria, textos autobiográficos publicados en 1996.
Resulta complicado y siempre un reto hablar de la obra de un poeta proveniente de otra lengua. Se sabe que la musicalidad y los giros idiomáticos que refieren espacios y hechos culturales suelen modificarse en el ejercicio de la traducción, cuando sobreviven. Debemos confiar en la buena fe de quienes realizan esta ardua labor de poner en nueva clave la poesía de otras tradiciones lingüísticas. Superado este escollo, nos interesa ahora puntualizar algunos aspectos de este libro que han llamado centralmente nuestra atención.
Son muchos –demasiados- los puntos de encuentro y de fuga que tengo con este libro. El 22 de noviembre de 1963, cuando los Almandoz Marte y el niño Arturo se mudan a la casa en los altos de San Bernardino, el presidente Keneddy es asesinado de dos disparos en Dallas, como pudimos ver, acongojados y tiempo después, en la fortuita toma de Zapruder. Yo había cumplido los nueve años de mi edad y ya vivía en Mariara, que desde esos tiempos es una comarca de falsos equilibrios entre la cultura campesina (heredera de la antigua hacienda de caña del Conde de Tovar y de las posteriores siembras de añil y algodón en sus extensas vegas hacia el sur, hacia los bordes del Lago de Valencia) y su improvisado, fortuito y enrevesado acceso al desarrollismo que la empresa COVENAL (Corporación Venezolana de Aluminio y su posterior estadio, la Constructora Venezolana de Vehículos) impulsó e impuso en la comarca, montándonos a juro en esa modernidad periférica de la que bien habla Beatriz Sarlo con relación a Buenos Aires. Del encuentro entre la calle de tierra frente a mi casa y el asfalto en las vías principales que conducían, más allá de la línea del ferrocarril, a la Compañía; del entresijo existente entre la mula del agricultor y las bicimotos de la nueva y vistosa clase obrera, deviene ese carácter tan propio de este pueblo y del país en general, siempre a medio camino entre lo premoderno y lo moderno.
El nombre del presidente norteamericano viene al caso, porque en diciembre de 1961visitó Mariara, inaugurando junto a Rómulo Betancourt el asentamiento campesino “El Deleite”, en el marco del programa de la Reforma Agraria y la firma del convenio “Alianza para el Progreso” el cual, atiborrándonos con sus latas de aceite, sacos de trigo y leche en polvo, buscaba frenar el franco avance de la revolución cubana en América Latina. El asesinato de Keneddy pasó a ser un punto de quiebre en la historia del municipio. Por la vía del luto colectivo, Mariara se vio inmersa durante un instante en la historia universal del siglo XX, tal como le ocurre a los personajes de “El Día que me quieras” de José Ignacio, con el refulgente Carlos Gardel, iniciado en el arte de centrar manteles con la princesa de Holanda, y enseñando el truco en el patio interior de la casa caraqueña de la familia Ancízar, en los últimos días de abril del año 1935. Lee el resto de esta entrada »
Hace algunos meses también fui víctima de un asalto. Venía en bus desde Maracay a Mariara y un chamín de unos 12 ó 13 años se sentó a mi lado con un cuchillito del tamaño de él y, bajo amenaza, me quitó el celular. Luego me solicitó el koala, lo cual no acepté. Se paró del asiento, levantó el cuchillo en el aire por un momento y luego se bajó atropelladamente. Todo pasó en cuestión de segundos. Salí barato. Sólo acerté a pensar en los cuentos que he oído, que narran de 5 ó 6 puñaladas como respuesta al argumento no tengo celular, manito, junto al mandato toma esto, para que tengas uno. Sé de historias más macabras. Lo mío, realmente, fue un viaje a Disneyworld, si comparamos.
También he sabido de ajusticiamientos, en el barrio que queda detrás de mi casa. En noviembre del año pasado, los cuerpos policiales simplemente limpiaron las calles, disparando en plena fiesta en sus casas y a las sienes de algunos cocosecos, como los conocen en el argot hamponil. Quédate sano (otra frase que he aprendido en estos meses mariareños) me dije, aunque no deja de martillarme el cerebro la conclusión a la que llegó un conocido: gran vaina, hoy limpian, pero en unos meses los chamos que vienen atrás seguirán el mismo camino.
Esta semana que hoy concluye huele a mortecina. Desde el domingo pasado lo de El Rodeo cae como fina e hirviente llovizna de plomo derretido sobre la conciencia del país. El Capítulo I del Título III de la Constitución (que relaciona todos los derechos humanos) ha desaparecido, así como el Artículo 272 que paso a transcribir:
Odian a César y al poder romano
Se privan de comer la última uvita
pensando en los esclavos que revientan
en las minas de sal o en las galeras
Hablan de las crueldades del ejército
en las Galias e Iliria
Atragantados
de jabalí perdices y terneras
dan un sorbo
de vino siciliano
para empinar los labios
pronunciando
las más bellas palabras:
la uuumanidaaa el ooombreee
todas ésas
tan rotundas tan grandes tan sonoras
que apagan la humildad de otras sin eco
—como digamos por ejemplo
“gente”
Termina la función
Entran los siervos
a llevarse los restos del convite
Y entonces los patricios se arrebujan
en sus mantos de Chipre
Con el fuego del goce en sus ojillos
como un gladiador que hunde el tridente
enumeran felices los abortos
de Clodia la toscana
la impotencia de Livio los avances
del cáncer en Vitelio
Afirman que es cornudo el viejo Claudio
y sentencian a Flavio por corriente
un esclavo liberto un arribista
Luego al salir despiertan a patadas
al cochero insolado
y marchan con fervor al Palatino
a ofrecer mansamente el triste culo
al magnánimo César
No la conozco personalmente. No tengo apetencias políticas, ni dentro de la universidad ni fuera de ella. Soy uno más de los anónimos profesores universitarios que ha visto cómo nos hundimos lentamente en la más improductiva de las inopias y de las anomias. Pertenezco a la innumerable masa que ha padecido en la última década las cruentas maneras que ha utilizado la reacción premoderna que ahora destroza a parte del continente y al país. Vengo de una universidad de provincias y de vez en cuando asomo la cabeza para sufrir la ciudad de Caracas, o lo que queda de ella. A pesar de esas limitaciones, la he visto al frente de la institución que ha resultado ser uno de los últimos bastiones que le queda al país democrático, luego de doce años de molienda. La he visto defender valientemente la autonomía y guiar ese enorme barco burocrático en que se ha convertido la Universidad Central de Venezuela. He visto su mano firme al momento de denunciar a los violentos, salvaguardando el derecho a no estar de acuerdo con los métodos radicales. Supongo, además, que tantos años ejerciendo como autoridad en varios niveles la ha entrenado suficientemente en los arduos vericuetos de la negociación democrática, sin por ello dejar a un lado sus convicciones estratégicas.
Por eso, y por muchas cosas más que no cabrían en un anexo ni en una nota a pie de página, es que me animo a escribirle estas líneas, ahora que sabemos de fechas para primarias, ahora que distintos gremios y colectivos laborales han tomado la calle en busca de sus reivindicaciones. Ahora que el discurso militarista y autoritario ha entrado en caída libre. Ahora que en Perú se disputan el balotaje la hija de un dictador y el proyecto de otro. Ahora que vivimos los estertores de la época petrolera y vamos en barrena hacia la edad post-petrolera. Ahora que los retos de la modernidad aún nos esperan, en pleno auge de la globalización.
What would you do if I sang out of tune,
Would you stand up and walk out on me?
Lend me your ears and I’ll sing you a song
And I’ll try not to sing out of key.
Oh, I get by with a little help from my friends
Mm, I get high with a little help from my friends
Mm, gonna try with a little help from my friends
What do I do when my love is away
(Does it worry you to be alone?)
How do I feel by the end of the day,
(Are you sad because you’re on your own?)
No, I get by with a little help from my friends
Mm, I get high with a little help from my friends
Mm, gonna try with a little help from my friends
Do you need anybody
I need somebody to love
Could it be anybody
I want somebody to love.
Would you believe in a love at first sight
Yes, I’m certain that it happens all the time
What do you see when you turn out the light
I can’t tell you but I know it’s mine,
Oh, I get by with a little help from my friends
Mm, I get high with a little help from my friends
Mm, gonna try with a little help from my friends
Do you need anybody
I just need someone to love
Could it be anybody
I want somebody to love.
Oh, I get by with a little help from my friends
with a little help from my friends. .
Doblepensar significa el poder, la facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias albergadas a la vez en la mente. El intelectual del Partido sabe en qué dirección han de ser alterados sus recuerdos; por tanto, sabe que está trucando la realidad; pero al mismo tiempo se satisface a sí mismo por medio del ejercicio del doblepensar en el sentido de que la realidad no queda violada. Este proceso ha de ser consciente, pues, si no, no se verificaría con la suficiente precisión, pero también tiene que ser inconsciente para que no deje un sentimiento de falsedad y, por tanto, de culpabilidad. El doblepensar está arraigado en el corazón mismo del Ingsoc, ya que el acto esencial del Partido es el empleo del engaño consciente, conservando a la vez la firmeza de propósito que caracteriza a la auténtica honradez. Decir mentiras a la vez que se cree sinceramente en ellas, olvidar todo hecho que no convenga recordar, y luego, cuando vuelva a ser necesario, sacarlo del olvido sólo por el tiempo que convenga, negar la existencia de la realidad objetiva sin dejar ni por un momento de saber que existe esa realidad que se niega… todo esto es indispensable. Incluso para usar la palabra doblepensar es preciso emplear el doblepensar. Porque para usar la palabra se admite que se están haciendo trampas con la realidad. Mediante un nuevo acto de doblepensar se borra este conocimiento; y así indefinidamente, manteniéndose la mentira siempre unos pasos delante de la verdad. En definitiva, gracias al doblepensar ha sido capaz el Partido —y seguirá siéndolo durante miles de años— de parar el curso de la Historia.
Del libro ficiticio Teoría y práctica del colectivismo oligárquico, de Emmanuel Goldstein.
Pedimos a todas las personas e instituciones defensoras de los derechos civiles en el mundo que contribuyan, y llamamos al gobierno cubano a:
- Liberar a los presos políticos en Cuba.
- Levantar las prohibiciones que impiden a los cubanos entrar y salir de su país.
- Levantar las prohibiciones de acceso a internet para los cubanos.
Una movilización general en Internet ha sido convocada por varios blogs y webs cubanos con el objetivo de concientizar a la opinión pública internacional sobre la realidad cubana, y presionar al régimen de La Habana. Este blog se suma a la iniciativa.