Para Miriam Harrar y Rubén Ackerman, mis dos caras de esta moneda.
Debió ser difícil para Nelly Sachs y Paul Celan soportar y convivir con la frase de Heidegger, el lenguaje es la morada del Ser. Debió ser complicado entender que era un difícil compañero de ruta. El filósofo de la aldea, que vivió años en una cabaña de Selva Negra, nunca pudo explicar satisfactoriamente su afiliación al NSDAP, ni el haber aceptado la rectoría de la Universidad de Friburgo, ni su admiración por las pulcras manos de Adolf Hitler, el Drácula en el sótano del que habla Carl Amery. Debió ser complicado aceptar como maestro a un pensador para quien la ética nunca fue preocupación. Como lo asoma George Steiner, el largo silencio de Heidegger sobre sus posturas entre 1933 y 1945, es el argumento más completo que tenemos sobre la ontología, sobre la facticidad de lo existencial. Pero no contiene ni implica alguna ética. La cumbre de la filosofía del siglo xx rechazó cualquier intento de derivar hacia una ética, salvo en sus reflexiones acerca de la tecnología, donde concluye que el olvido del Ser es el origen de todo desarraigo.
Me encanta Dios. Es un viejo magnifico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega. Y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe de las manos.
Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero eso a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre.
Ahora los científicos salen con su teoría del Bing Bang… Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.
A mi me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los anbióticos- bacterias mutantes
Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo, o de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.
Mueve una mano y hace el mar, mueve otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.
Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia, y se agita y crece, cuando Dios se aleja.
Dios siempre esta de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.
A mi me gusta, a mi me encanta Dios.
Que Dios bendiga a Dios.
Cantemos, hermanos, el crepúsculo de la libertad,
el gran año crepuscular.
En las hirvientes aguas de la noche
se sumergió el triste bosque de las redes.
Te alzas en los años sordos,
¡oh sol, juez, pueblo!
Cantemos la fatal carga
que con lágrimas el caudillo del pueblo lleva.
Cantemos la carga crepuscular del poder,
su insostenible opresión.
Quien tiene corazón debe oír, oh tiempo,
cómo tu nave naufraga.
Nosotros en legiones militares
juntamos a las golondrinas.
Así, el sol no se ve y todo elemento
trina, se mueve, vive.
A través de la red —crepúsculo espeso—
el sol no se ve y la tierra flota.
Y bien, probemos: un inmenso, torpe
y chirriante golpe de timón.
La tierra flota. ¡Ánimo, hombres!
¡El océano se abrirá bajo el arado!
Y hasta en el frío del Leteo recordaremos
que diez cielos nos costó la tierra.
1918
(el himno de giordani, merentes & demás bichitos, quienes cantan, muy contentos: As we live a life of ease (life of ease) /Every one of us (every one of us) has all we need,(has all we need))
In the town where I was born,
Lived a man who sailed to sea,
And he told us of his life,
In the land of submarines,
So we sailed on to the sun,
Till we found the sea green,
And we lived beneath the waves,
In our yellow submarine,
We all live in yellow submarine,
yellow submarine, yellow submarine,
We all live in yellow submarine,
yellow submarine, yellow submarine.
And our friends are all aboard,
Many more of them live next door,
And the band begins to play.
(Trumpets play)
We all live in yellow submarine,
yellow submarine, yellow submarine,
We all live in yellow submarine,
yellow submarine, yellow submarine.
(Full speed ahead, Mr. Barkley, full speed ahead!
Full speed over here, sir!
All together! All together!
Aye, aye, sir, fire!
Captain! Captain!)
As we live a life of ease (life of ease)
Every one of us (every one of us) has all we need,(has all we need)
Sky of blue (sky of blue) and sea green,(sea of green)
In our yellow (In our yellow) submarine.(submarine) ( Haha! )
We all live in yellow submarine,
yellow submarine, yellow submarine,
We all live in yellow submarine,
yellow submarine, yellow submarine.
(fading)
We all live in yellow submarine,
yellow submarine, yellow submarine,
We all live in yellow submarine,
yellow submarine, yellow submarine.
-Es un aparato singular -dijo el oficial al explorador, y contempló con cierta admiración el aparato, que le era tan conocido. El explorador parecía haber aceptado sólo por cortesía la invitación del comandante para presenciar la ejecución de un soldado condenado por desobediencia e insulto hacia sus superiores. En la colonia penitenciaria no era tampoco muy grande el interés suscitado por esta ejecución. Por lo menos en ese pequeño valle, profundo y arenoso, rodeado totalmente por riscos desnudos, sólo se encontraban, además del oficial y el explorador, el condenado, un hombre de boca grande y aspecto estúpido, de cabello y rostro descuidados, y un soldado que sostenía la pesada cadena donde convergían las cadenitas que retenían al condenado por los tobillos y las muñecas, así como por el cuello, y que estaban unidas entre sí mediante cadenas secundarias. De todos modos, el condenado tenía un aspecto tan caninamente sumiso, que al parecer hubieran podido permitirle correr en libertad por los riscos circundantes, para llamarlo con un simple silbido cuando llegara el momento de la ejecución.
hay quien ve la luz al final de su túnel
y construye un nuevo tunel, pa´ no ver,
y se queda entre lo oscuro, y se consume,
lamentando lo que nunca llegó a ser.
yo no fui el mejor ejemplo y te lo admito,
fácil es juzgar la noche al otro día,
pero fui sincero, y éso sí lo grito:
que yo nunca he hipotecao al alma mía.
si yo he vivido parao, ¡ay!, que me entierren parao.
si pagué el precio que paga el que no vive arrodillao.
la vida me ha restregao, pero jamás me ha planchao.
en la buena y en la mala, voy con los dientes pelaos.
sonriendo y de pie,
siempre parao.
las desgracias hacen fuerte al sentimiento
si asimila cada golpe que ha aguantao.
la memoria se convierte en un sustento,
celebrando cada río que se ha cruzao.
me pregunto, ¿cómo puede creerse el vivo,
el que existe pa´ culpar a los demás?
que se calle y que se salga del camino,
y que deje al resto ´el mundo caminar.
a mí me entierran parao. ¡ay!, que me entierren parao.
ahí te dejo mi sonrisa y todo lo que me han quitao.
lo que perdí no he llorao,
si yo he vivido sobrao,
dando gracias por las cosas
que en la ruta me he encontrao.
sumo y resto en carne propia
de mi conciencia abrazao.
parao.
aunque me haya equivocao,
aunque me hayan señalao.
parao.
en agua ´e luna mojao,
disfrutando la memoria
de los rios que he cruzao,
aunque casi me haya ahogao,
sigo parao.
parao.
tiempo: llévame de vuelta a los días cuando corría con mi perro a la tienda del chino a comprar diez centavos de pan y cinco de queso blanco.
devuélveme las tardes cuando la mano de mi abuela me llevaba hasta el final de la calle 13 oeste, en santa ana, a ver el mar del sur.
regresame las noches, cuando el aroma a jazmín, sembrado en latas, se derramaba desde los balcones por todas las calles de san felipe.
La muerte de un hombre es como la caída de una poderosa nación
Que tuvo valientes ejércitos, capitanes y profetas,
Y ricos puertos y barcos en todos los mares,
Pero ahora no socorrerá ninguna sitiada ciudad,
No entrará en ninguna alianza,
Porque sus ciudades están vacías, su población dispersa,
Su tierra que una vez proveyó de cosechas está saturada de cardos,
Su misión olvidada, su lengua perdida,
El dialecto de un pueblo puesto sobre inaccesibles montañas.
We skipped the light fandango / Bailábamos un ligero fandango,
And turned cartwheels across the floor / dando vueltas sobre la pista
I was feeling kind of seasick / Me estaba sintiendo un poco mareado
The crowd called out for more / pero la multitud pidió más.
The room was humming harder / La habitación vibraba mas fuerte
As the ceiling flew away / mientras que el techo desaparecía.
When we called out for another drink / Entonces pedimos otra copa
But the waiter brought a tray / y el camarero trajo una bandeja.
And so it was that later / Y sucede que más tarde,
As the miller told his tale / mientras el molinero contaba su cuento
That her face at first just ghostly/ el rostro de ella, al principio fantasmal,
Turned a whiter shade of pale/ cambió a un tono más allá del pálido
She said there is no reason/ Ella dijo: ‘No existe una razón,
And the truth is plain to see/ Y la verdad está a la vista’.
But I wandered through my playing cards/ Pero me puse a mirar mis cartas de juego
Would not let her be/ Y no la dejaba en paz.
One of sixteen vestal virgins/ Una de las dieciséis vírgenes vestales
Who were leaving for the coast/ salían de la costa.
And although my eyes were open/ Y aunque mis ojos estaban abiertos
They might just as well have been closed/ Igual hubiera sido que estuvieran cerrados.
And so it was that later/ Y sucede que más tarde.
As the miller told his tale/ mientras el molinero contaba su cuento,
That her face at first just ghostly/ el rostro de ella, al principio fantasmal,
Turned a whiter shade of pale/ cambió a un tono más allá del pálido.
Uno extraña, digamos, las canciones, las obras de arte, las pinturas…
pero nunca el fastidio de lo previsible. color rojo, manos en alto, slogan repetidos hasta el cansancio.
la estética de lo balurdo, pues
En el año 1934, días después de su renuncia a la polémica rectoría en la Universidad de Friburgo, Martin Heidegger publica este texto en un diario de provincias. Alejado del mundanal ruido en su choza al sur de Selva Negra, a donde fue a visitarlo en su oportunidad el poeta de Fuga de la muerte, el filósofo decidió mantenerse en bajo perfil desde entonces, saliendo ocasionalmente de su cabaña para ocupar varias cátedras de filosofía en diversas universidades alemanas.
Heidegger es, sin lugar a dudas, uno de los filósofos más influyentes de la modernidad poética occidental. El “segundo Heidegger”, el paciente y etimológico escribidor que se despliega luego de su intento de crítica al pensamiento metafísico en Ser y tiempo, atrajo y aún atrae sigilosamente a todos aquellos que buscaron y buscan los necesarios y esplendentes pasadizos entre la poesía y la filosofía. Uno de ellos, Paul Celan, bebió hasta el fondo de la copa heideggeriana, sintiéndose tal vez culpable, segundos antes de lanzarse en aquel puente parisino, de esta pasión por el pensamiento de quien había estado, desde el punto de vista político, sospechosamente cercano a los asesinos de sus padres. La muerte es un maestro de Alemania, escribe Celan, quien dejó para siempre sus impresiones acerca de la breve visita que le hizo al maestro en su casa en Todtnauberg, que así titula el poema:
Árnica, alegría de los ojos, el
trago del pozo con el
dado de estrellas encima,
en la cabaña
escrita
en el libro
-¿qué nombres anotó
antes del mío?-
en este libro
la línea de
una esperanza, hoy,
en una palabra que adviene
de alguien que piensa,
en el corazón,
brañas del bosque, sin allanar,
satirión y satirión, en solitario,
crudeza, más tarde, de camino,
evidente,
el que nos conduce, el hombre,
que lo oye también,
las sendas
de garrotes a medio
pisar, en la turbera alta,
mojado, mucho.*
Heidegger es, entre otras cosas, un hijo cultural de la República de Weimar, que cantó en tono contrapastoral (según el término de Raymond Williams y Marshall Berman) el ascenso de la democracia luego de la caída del káiser Guillermo II. Apartado del duro y exigente ambiente de la cultura de masas tan característica de la modernidad alemana, escribió Carta sobre el humanismo (1946) y La pregunta por la técnica (1953). ¿Por qué permanecemos en provincia? se inscribe en esta dinámica crítica acerca de la modernidad. Este aliento contrapastoral, supongo, es el que más ha atraído a los poetas de la tradición occidental. Expulsados del paraíso y de la república, los poetas cantan al paraíso perdido, y a su país extraviado. Grandes fragmentos de la modernidad poética occidental está atravesada por la misma sensación.
El texto lo hemos tomado de la página web Heidegger en castellano, que vuelve a aparecer luego de un prolongado y forzoso silencio, debido a una trifulca con editores argentinos por problemas de derechos de autor. Sirva esta nota como saludo a esta iniciativa de Horacio Potel.
* Paul Celan. Obras completas, traducción de José Luis Reina Palazón, Madrid, Trotta, 1999, pp. 321-322.
Bienaventurados los que se enamoran
porque aún creen que existe una forma de salvación.
Bienaventurados los mártires
que se entregan a la muerte pensando que les recordaremos.
Bienaventurados.
Bienaventurada la geografía
que nos miente un lugar bajo este cielo.
Bienaventurados los vicios de humedad
porque fuimos útero y queremos regresar.
Bienaventurados los mendigos de la calle
pues no tienen cuentas que rendirle a nadie.
Bienaventuradas la despensa y la nevera
que son capaces de cobijar a los amigos.
Bienaventurados Platón y Aristóteles
pues aún se disputan las formas de mirar el mundo.
Bienaventurados los músicos del joropo central
porque cuidan la clara resonancia del barroco.
Bienaventurados.
Bienaventurado el sauce, que no ofrece resistencias.
Bienaventurado el almendrón del patio de mi infancia
pues aún me espera con paciencia silenciosa.
Bienaventurados.
Bienaventurado el relámpago y la lluvia
que pueda tener su destino en algún pueblo en el centro de África.
Bienaventurado el poema que me espera
pues quizá pueda yo estar a su altura.
Bienaventurada la poesía de este lado del Atlántico,
pues no tiene tradición que la ate a un diccionario.
Bienaventurados los funcionarios de la literatura
porque de ellos es el reino de la tierra.
Bienaventurados los que creyeron en Lacan como en la Biblia,
pues tienen una vida tan miserable como la mía.
Bienaventurado el Barrio Gótico de Barcelona
que me vio contar monedas de pobreza en sus estrechas calles.
Bienaventurados mis dos hijos,
porque tendrán mucho para hablar mal de mí cuando sean grandes.
Bienaventurados.
Bienaventurados mis amigos,
que me soportan a pesar de mí
En marzo de 2006, en el contexto de las reacciones a la publicación de caricaturas del Profeta Mahoma por un periódico regional danés, una docena de intelectuales, entre ellos el escritor británico-hindú Salman Rushdie y el filósofo francés Bernard-Henri Levy, firmaron una declaración titulada Juntos contra el nuevo totalitarismo, que se publicó en el semanario satírico francés “Charlie Hebdo” y se conoce como “Manifiesto de los doce”. El manifiesto comienza diciendo:
Vencidos el fascismo, el nazismo y el estalinismo, el mundo enfrenta una nueva amenaza totalitaria a escala global, a saber, el islamismo. Nosotros, escritores, periodistas e intelectuales, hacemos un llamado a la resistencia contra el totalitarismo religioso y por la promoción de la libertad, igualdad de oportunidades y el laicismo. … Como todos los totalitarismos, el islamismo se nutre del miedo y la frustración, sentimientos a los que apuestan los predicadores del odio para lograr que sus batallones impongan un mundo negador de la libertad e igualdad. Pero nosotros insistimos con claridad en que nada, ni siquiera la desesperación, justifica el embrutecimiento de las masas, el totalitarismo y el odio.
Este manifiesto invita a hacer algunas reflexiones (v. Misk, 2006):
- El término “totalitarismo” no debería ser devaluado a etiqueta de lucha política, como ocurre en la cita anterior, sino reservarse como categoría analítica del estudio de los regímenes políticos. En su clásica obra Los orígenes del totalitarismo, Hannah Arendt sostiene la misma posición aconsejando el uso cuidadoso y prudente del concepto pues Si es cierto que en las fases culminantes del totalitarismo aparece el mal absoluto -absoluto porque ya no puede ser derivado de motivaciones humanamente comprensibles- entonces también es cierto que sin él no habríamos conocido nunca la naturaleza auténticamente radical del Mal. (Arendt, 1951: xxvii, trad. F.W.). Espero contribuir al uso cuidadoso y prudente del concepto del totalitarismo con estas reflexiones.
- Los doce escritores e intelectuales firmantes primarios del manifiesto -muchos más se han sumado desde su publicación- tienden a diluir la diferencia entre régimen totalitario y movimiento totalitario que establece Hannah Arendt (1951: 432, trad. F.W.): Ni el nacionalsocialismo ni el bolchevismo jamás proclamaron una forma de gobierno ni afirmaron que con la captura del poder y el control de la maquinaria del Estado habían alcanzado sus metas… Lacaptura del poder… en cualquier país es sólo una fase transitoria… simplemente no existe ninguna meta política que constituiría el fin del movimiento. Identificar genéricamente al islamismo como régimen totalitario no es aceptable porque no todos los gobernantes islamistas sujetan a sus respectivas sociedades a la dominación total característica del totalitarismo. Pero las manifestaciones más radicales, fundamentalistas y dogmáticas del islamismo comparten con los movimientos totalitarios del siglo pasado su odio contra el modernismo liberal y los valores occidentales en general, sus inclinaciones terroristas, su antisemitismo, su culto de la muerte y su teleología de un Apocalipsis purificador que engendraría al hombre y mundo nuevos (Bennan, 2004).
- Hannah Arendt identifica la ideología y el terror nazi como esencia del totalitarismo: Las ideologías son opiniones inocuas, acríticas y arbitrarias sólo mientras no se cree seriamente en ellas. Una vez que su reclamo di validez total es aceptado en forma literal, se convierten en núcleos de sistemas lógicos en los que. al igual que en los sistemas de paranoicos, todo se sigue de manera comprensible e incluso compulsiva cuando se haya aceptado su primera premisa. La locura de estos sistemas no radica solamente en su primera premisa, sino en la misma lógica con que están construidos. La curiosa lógica de todos los ismos, su simplista confianza en el valor salvador de la devoción obstinada sin tener en cuenta factores específicos y variables, ya contiene los gérmenes del desdén totalitario por la realidad y facticidad. (1951:589s., trad. F.W.). Forma parte de la naturaleza de políticas ideológicas -y no se trata simplemente de un engaño en función del interés propio o afán de poder- que el contenido real de la ideología (la clase obrera o los pueblos germánicos que generó originalmente la “idea” (la lucha de clases como ley de la historia o la lucha de razas como ley de la naturaleza) es devorada por la lógica con que la “idea” se pone en práctica.(1951:608s., trad. F.W.). El terror total, la esencia del gobierno totalitario, no existe ni a favor ni en contra de la gente. Se supone que provee a las fuerzas de la naturaleza o historia un instrumento incomparable para acelerar su movimiento. (1951: 600s., trad. F.W.).
Pedimos a todas las personas e instituciones defensoras de los derechos civiles en el mundo que contribuyan, y llamamos al gobierno cubano a:
- Liberar a los presos políticos en Cuba.
- Levantar las prohibiciones que impiden a los cubanos entrar y salir de su país.
- Levantar las prohibiciones de acceso a internet para los cubanos.
Una movilización general en Internet ha sido convocada por varios blogs y webs cubanos con el objetivo de concientizar a la opinión pública internacional sobre la realidad cubana, y presionar al régimen de La Habana. Este blog se suma a la iniciativa.