El vicecanciller para asuntos de Asia, el periodista Villegas, el mismo a quien le solicitaron abandonar México cuando la crisis Chávez-Fox, declaró días atrás sobre el conflicto de Birmania. No deja pasar la oportunidad para disparar hacia dentro, pues sus declaraciones no tienen otra intención que ablandar a los organismos de [tag]derechos humanos[/tag] en Venezuela y acusarlas ante la opinión pública de la incumbencia de manos peludas en los organismos multilaterales de derechos humanos.

Decir que en Birmania hay una mano peluda es, por más que lo aclare Villegas, un apoyo a la dictadura miltar de Naypyidaw:
“Nosotros –dijo- no podemos apoyar eso, pero, también entendemos que el discurso de los derechos humanos no es un discurso inocente y que detrás de todo esto pueden estar – porque hace tiempo viene una campaña de Estados Unidos- las manos de sectores interesados en tener en ese país un punto de penetración estratégica”.
Señaló que existe una doble moral y una campaña orquestada de “una mano peluda, no muy santa, que actúa mal” y que interviene en asuntos que deben ser resueltos por los nacionales birmanos.
“Evidentemente que hay todo el interés geopolítico de apoyar a un país que no ha secundado las políticas internacionales de Estados Unidos y de otros países involucrados en acciones guerreristas”.
Este viernes, el embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Zalmay Khalilzad, aseguró en una intervención ante el Consejo de Seguridad que Washington está dispuesto a proponer sanciones contra Birmania, que incluirían un embargo a la venta de armas a Birmania.
Y remata con esto:
“A través de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que es un instrumento muy penetrado por los intereses de Washington, se actúa en contra de nuestro país tratando de hacer ver que nosotros violamos los derechos humanos”, apuntó.
En una nota aparecida en 20 minutos, el embajador de Australia en Birmania, Bob Davis, aseguró que en las protestas recientes en ese país La cifra de muertos es significativamente mayor que los datos oficiales.
Así estará de jodido el mundo, que los monjes birmanos, incapaces de tocarse el pipí cuando orinan, andan alzados. Si a esto sumamos dos cosillas que traerá la nueva constitución (el desconocimiento al derecho a la información y al debido proceso, así como el desconocimiento de convenios que pongan en peligro el concepto de soberanía), ya sabemos por dónde van los tiros.
Etiquetas: basura cotidiana








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