ensayo
el poder y el delirio | mario vargas llosa
por harry almela® en dic.15, 2008, archivado en ensayo
PIEDRA DE TOQUE
MARIO VARGAS LLOSA
14/12/2008
El poder y el delirio
La biografía de Hugo Chávez escrita por el ensayista mexicano Enrique Krauze muestra un personaje más complejo de lo que se piensa. El venezolano está abrasado por el patriotismo y el culto a Bolívar.
Quienes consideran al comandante Hugo Chávez un ser primitivo y superficial juzgándolo sólo por sus apariciones televisivas, en las que derrocha truculencia, demagogia, vulgaridad, diatribas y jerga, se llevarán una sorpresa leyendo el libro que el historiador y ensayista mexicano Enrique Krauze ha dedicado al presidente venezolano: El poder y el delirio. En su intenso rastreo, Chávez aparece, desde adolescente, antes de ingresar al Ejército, como un joven abrasado por una pasión subversiva y patriótica, que practica el béisbol con éxito y devora libros de historia de su país, biografías de sus héroes y escudriña sin tregua la vida y proezas de Bolívar a quien profesa un culto religioso y sueña con emular.
Un idioma que nos une y nos separa
por harry almela® en ago.03, 2007, archivado en ensayo, la trampajaula

Al principio, este texto quiso ser una reflexión acerca de las prácticas lingüísticas del español desde ambos lados del Atlántico, como expresión particular de esa forma de exilio que vivimos en nuestro continente desde donde los europeos, tal y como dice Neruda, se llevaron el oro y nos dejaron el oro… se llevaron todo y nos dejaron todo… nos dejaron las palabras.Terminó siendo un extenso monólogo sobre esos asuntos así como la expresión de algunas consideraciones acerca del eufemismo como forma de dominación política y cultural que derivaron, Dios sabrá cómo y por qué, con una meditación acerca del oficio de los poetas en estos tiempos que tanto se parecen a una película de Federico Fellini con guión de Kafka y música de Enrique Santos Discépolo. Dios tiene sus misterios. Es trabajo del hombre descifrarlos.
Creo que fue Bernard Shaw quien declaró en una oportunidad que Inglaterra y Estados Unidos eran dos países separados por un idioma común. Lo que decía en el fondo era que esos países estaban alejados por sus maneras de ver el mundo, como consecuencia de sus respectivas costumbres idiomáticas que, aun teniendo la misma raíz, se había diversificado gracias a la historia colectiva de cada nación. El español (o castellano, depende de cuál lado del charco nos encontremos) no escapa de esa dinámica. La historia de nuestra cultura y, por supuesto, de nuestra la literatura americana es la búsqueda de respuestas a una cíclica pregunta: ¿cómo nombramos nuestra realidad con una lengua de origen europeo?
Teoría y práctica del lugar común
por harry almela® en jul.19, 2007, archivado en ensayo

El lugar común no es sólo un problema de la literatura. También lo es del habla cotidiana, donde es una muestra de la lexicalización de los vocablos, entendida como el proceso de circulación de palabras y giros que lentamente pierden su aura semántica.
El vocablo mareo procede del vaivén del mar, de dónde la sensación de malestar y náuseas que provoca ese movimiento. De allí pasó a convertirse en el verbo marear, que termina significando el acto de sentir la misma sensación pero en tierra firme. Algo similar ocurre con los lugares comunes, pues debido a esa lexicalización, pasaron a perder su aura semántica original. Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando decimos que algo es kafkiano; o cuando pasamos a definir al país como un Macondo. Ya la fuerza significativa se ha perdido por el uso. Vivimos todo el día repitiendo lugares comunes, muchos de ellos aún con su fuerza representativa, otras no. El habla cotidiana los usa sin distingos con la única intención de comunicarnos con facilidad.
Navegando en la cocina.
por harry almela® en dic.23, 2006, archivado en ensayo, la trampajaula
- Gastronaúticas. Ensayos sobre temas gastronómicos. José Rafael Lovera. Fundación Bigott Caracas, 2006
Notable historiador venezolano, especializado en temas como la cultura de la alimentación y la gastronomía en Venezuela y América Latina, José Rafael Lovera (1939) es fundador de la Academia Venezolana de Gastronomía, del Centro de Estudios Gastronómicos, así como Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia. Su labor como autor es extensa. Entre otros ha publicado el libro fundamental Historia de la alimentación en Venezuela (1988) y El cacao en Venezuela: Una historia (2000). Gastronaúticas, libro que circuló por primera vez en 1989, vuelve en edición que incluye nuevos ensayos.
Entrada
Fue hace muchos años, cuando había un país cuyo nombre carecía de adjetivos. Elisa Maggi me obsequió aquella tarde una copia del Libro de cocina de Leonardo da Vinci, presentado como fragmentos del Código Romanov y aparecido en el Museo Ermitage de San Petersburgo a comienzos del siglo XX. Rescatado por una pareja inglesa hacia finales de los años ochenta, la originalidad del texto se ha puesto en duda desde siempre. De ser así, es un libro deliciosamente mentido: el ristorante montado por Leonardo y Sandro en Florencia, con pinturas del Verrochio como decoración; aquel menú con dibujos de Boticelli (el target lo constituían obreros analfabetas de las nuevas construcciones en la ciudad de los Medici); la locura inventiva del pintor de La Mona Lisa puesta al servicio de monstruosos aparatos de cocina; las bestiales recetas para la corte de Ludovico Sforza en Milán. El Moro estaba en guerra contra los Borgia y los franceses y Leonardo quería convencerle de su capacidad para crear armas. Entonces servía pasteles de mazapán con forma de catapultas, devoradas luego por salvajes comensales sin entender el recado. Toda una película de Bertolucci. Desde entonces, mi gusto por esta literatura ha ido más allá de los escabrosos recetarios. Ahora tropiezo con este volumen de José Rafael Lovera, todo un placer bien pensado y mejor escrito. Acá vuelvo a encontrar la historia de los avatares de Leonardo. Además se escudriña sobre las muy claras pero poco observadas relaciones entre las artes del comer y la cultura. (continuar leyendo…)
Rafael María Baralt. Discurso de incorporación a la Real Academia Española.
por harry almela® en oct.29, 2006, archivado en ensayo, la trampajaula
- Prólogo de Francisco Javier Pérez. Maracaibo, Universidad Católica Cecilio Acosta, 2003.
A los cuarenta y tres años de su edad, Baralt ingresa a la Academia Española de la Lengua. Sería el más joven en hacerlo hasta ese momento y, además, el primer latinoamericano (en consecuencia, el primer venezolano) en ocupar una silla en el palacio que tiene ahora su sede en la calle Felipe V de Madrid. El hecho de por sí ya es un prodigio, si consideramos las complejas relaciones de los académicos españoles con nuestro continente, limadas de manera definitiva recién en 1999, con la publicación de Ortografía de la lengua española, volumen en el cual intervinieron las diferentes academias que hacen vida fuera de la península.
Guillermo Morón. Microhistorias.
por harry almela® en sep.30, 2006, archivado en ensayo, la trampajaula
- Caracas, Fundación para la Cultura Urbana, 2006.
Autor de una sólida y reconocida obra, Guillermo Morón vuelve por sus fueros y nos ofrece este legajo de papeles escritos a finales de la década de los setenta y que tienen como centro eso que el propio autor clasifica como microhistoria, la pequeña crónica puntual que se pasea por el detalle doméstico, por la historia de las regiones o por los hombres de pequeña o gran nombradía en ese lienzo enorme que es la historia nacional. En fin de cuentas, son los pequeños detalles lo que hacen humana y significativa esa acumulación de fechas, nombres y batallas en que se ha resumido nuestra historia patria desde los cronistas hasta el presente. Morón en este libro sabe eludir el riesgo de la escritura aburrida en que puede convertirse cualquier texto que hable de historia, para beneficio de los lectores. En este caso en particular, Morón contribuye además con la sensatez al echar el cuento desde el principio mismo de nuestra nacionalidad y proponernos que una historia de Venezuela no comienza (como siempre ha intentado hacerlo todo proyecto excluyente) con la heroicidad de la gesta independentista, que suele arrancar en 1810 y concluir en 1821, sino que nuestra historia debe tomar en cuenta la Conquista y la Colonia. En fin de cuentas, muchos de nuestros próceres eran blancos criollos, con añejas conexiones con la aristocracia peninsular. En fin de cuentas, venimos de allí, de eso que algunos autores llaman el exilio europeo. Nos guste o no, eso es otra discusión.
Fernando Yurman. Crónica del anhelo.
por harry almela® en sep.30, 2006, archivado en ensayo, la trampajaula
- Caracas, Monte Ávila Editores, 2005.
En medio de toda crisis, la función poética (de la que habla el autor de este libro, siguiendo el discurso de la lingüística) sabe remover el mundo y darle otros significados a los significantes ya gastados. Los grandes derrumbes sociales del siglo XX estuvieron acompañados, al final, de la palabra poética como ruta indicadora para continuar el camino. De esto y muchas otras cosas viene a hablarnos este libro.
Tomás Straka (comp.). La tradición de lo moderno. Venezuela en diez enfoques.
por harry almela® en sep.30, 2006, archivado en ensayo, la trampajaula
- Caracas, Fundación para la Cultura Urbana, 2006.
Una forma de contribuir a la productiva querella acerca de nuestra modernidad es este título cuyos diez ensayos no tienen desperdicio, si tomamos en cuenta lo ambicioso de la propuesta, el tono y el nivel de la discusión y las temáticas que aborda: sobre el pensamiento criollo (Tomás Straka), la modernidad caraqueña (Lorenzo González Casas), educación y democracia (José Francisco Juárez), catolicismo y modernidad (Agustín Moreno Molina), los ferrocarriles en el siglo XIX (Olga González Silén), campos petroleros y ciudadanía (Miguel Tinker Salas), historiografía y novela latinoamericana (Jorge Bracho), los pabellones venezolanos en las exposiciones internacionales (Orlando Marín Castañeda), arte y modernidad (Elizabeth Marín) y la arquitectura y urbanismo de Ocumare de la Costa (Jorge Villota Peña).
Gustavo Luis Carrera. La novela del petróleo.
por harry almela® en sep.06, 2006, archivado en ensayo, la trampajaula
- Prólogo de Miguel Ángel Campos. Mérida, Universidad de Los Andes, Publicaciones del Vicerrectorado Académico/ Instituto de Investigaciones Literarias Gonzalo Picón Febres, 2006.
Editado por vez primera en 1972, este ensayo retoma vigencia ante la situación general de reflexión que vive el país. En fin de cuentas, el petróleo es el sustrato no sólo de nuestra economía, sino también de nuestra idiosincrasia, caracterizada por ese laissez faire que tanto atormentó a Cabrujas (hasta hacerle confesar que éramos un país de campamento), y que nos pone a especular sobre nuestro destino -no sin angustias- en medio de las clamorosas aglomeraciones de nuestra actual clase media ante las vidrieras alegres del Sambil de Margarita. Por allí va la lectura de este libro: ¿qué imaginario de país hemos construido, qué proyecto tenemos, cuál es nuestro destino?
Victoria de Stefano. La refiguración del viaje.
por harry almela® en sep.06, 2006, archivado en ensayo, la trampajaula
- Prólogo de Arnaldo Valero. Mérida, Universidad de Los Andes, Instituto de Investigaciones Literarias Gonzalo Picón Febres, 2005.
Si hay una constante que caracteriza a la modernidad literaria es, a no dudar, el acompañamiento de la obra con la reflexión. Así lo confirman, en nuestro continente al menos, escritores como Octavio Paz y Jorge Luis Borges, quienes vivieron atareados en sustentar el grueso de su obra con ensayos donde se amplía el tradicional concepto de autor, merodeando por los estrechos calles de la estética.
H. A. Murena. El pecado original de América.
por harry almela® en sep.04, 2006, archivado en ensayo, la trampajaula
- Prólogo de Miguel Ángel Campos. Maracaibo, Universidad Cecilio Acosta, 2004.
Uno no puede menos que asombrarse cuando se descubre que la Editorial Sur de Buenos Aires, en 1967, publicó por primera vez en nuestra lengua unos ensayos de Walter Benjamin, cuya traducción se debe a éste Héctor Álvarez Murena, osado y olvidado escritor argentino (1923-1975), vinculado intelectual y espiritualmente con la llamada Escuela de Frankfurt y autor de una serie de ensayos sobre nuestro imaginario latinoamericano que anteceden (en tiempo y en profundidad) la muy reconocida y respetada obra de Ángel Rama.
Gustavo Flamerich. Diversiones de 4 siglos en Venezuela 1500-1900.
por harry almela® en ago.23, 2006, archivado en ensayo, la trampajaula
- Edición del autor, con la colaboración de CANTV, 2005.
Desde hace mucho tiempo, la historia como ciencia ha dejado de ser el acopio de información acerca de los grandes hombres y de las fechas patrias. Hacia el final del período de la visión enciclopedista de la historia, interesada más en convertir documentos en monumentos como diría Foucault, el hombre había ya delimitado su realidad pasada en beneficio de la construcción de imaginarios que pudieran dar coherencia a los proyectos nacionales. Montada esa escenografía, quedaba ahora mirar los simples hechos cotidianos. He allí el nacimiento de toda una bibliografía interesada ahora en mostrar el cómo y el porqué de los hechos de la vida diaria.
Es en ese territorio donde se inscribe esta interesante investigación que realiza una gran parábola que tiene como punto de partida las actividades para el divertimento de nuestras culturas prehispánicas, hasta concluir en los muy elaborados e intrincados ejercicios físicos e intelectuales de finales del siglo XIX. Para ello, el autor realiza una detenida lectura que va desde los cronistas de Indias hasta los diarios y revistas que tanto espacio ocuparon en el siglo XIX, rescatando para el lector una profusa historia de las diversiones, pasatiempos o simplemente deportivas que ocuparon el tiempo libre de la sociedad venezolana, aun cuando deja por fuera (por considerarlas una acción cruenta contra los animales, confiesa el autor) las peleas de gallos y las corridas de toros. Llama la atención que juegos como el cricket o el frontón (de origen europeo) no hayan calado con profundidad más allá de los años en que se organizaron dichas iniciativas. Cosa contraria ocurrió con el béisbol, deporte plenamente establecido en nuestro imaginario cultural, como se sabe
El libro incluye una serie de ilustraciones interesantes (una verdadera lástima que sean tan pocas) y concluye con una extensa bibliografía consultada que muestra la intensidad de la búsqueda de los datos y que puede satisfacer la curiosidad de quienes continúen con iniciativas semejantes. La continuación de este libro debe ser una historia, ya no de fechas y eventos, sino el intento de responder a la pregunta de cómo socialmente el venezolano hace de su tiempo libre un encuentro con lo eterno, con el ocio en su acepción latina y cómo a parir de allí se construye un imaginario social.
Para los curiosos e interesados, el libro sólo se adquiere en la página web www.diversionesen4siglos.com
Jean Baudrillard y Edgar Morin. La violencia del mundo (Conferencias).
por harry almela® en ago.23, 2006, archivado en ensayo, la trampajaula
- Caracas, Monte Ávila Editores, 2005.
La intelligentzia europea de postguerra, preocupada por el papel del viejo continente en el nuevo escenario, ha venido desarrollado un intenso programa de reflexiones acerca de los diversos ámbitos de la vida social e individual. Heredera de la gran tradición clásica, sus filósofos han debido poner al día los antiguos temas que la hicieron atractiva y efectiva. Pero, en muchas oportunidades, olvidan su talante colonialista no sólo en el ámbito político y económico, sino también en el de la reflexión. Muchos de los intelectuales de nuestro continente no han hecho otra cosa que hacerse eco de estas visiones, incluyendo a nuestros inefables posmodernistas venezolanos, más pendientes de cómo es una luna francesa o interesados en algún cumpleaños parisino que en aprender el abecedario grueso de nuestra historia. Más allá de este pequeño detalle, el pensamiento europeo ha contribuido a buscar los intersticios éticos e ideológicos de una realidad mundial que nos afecta, indudablemente, como latinoamericanos. Si lográsemos nacionalizar dichos discursos, la reflexión podría enriquecerse para beneficio de nuestra propia historia.
Hanni Ossott. Cómo leer la poesía.
por harry almela® en ago.21, 2006, archivado en ensayo, la trampajaula
- Caracas, bid & co editor, 2005.
Como si fuese breve la herida que nos deja su extensa e imprescindible bibliografía poética, Ossott ha sumado este librito, que no por breve deja de ser igualmente profundo. Desde las primeras líneas, podemos olisquear la presencia de sus lecturas más queridas: Rilke, Lawrence, Heidegger, Nietzsche, Bataille, Hölderlin. Así lo afirma María Fernanda Palacios en el texto de presentación. Pero también se trata de algo más, como siempre. Están allí las constantes de su poesía: la casa, la contradicción entre el tiempo que pasa y la entidad que perdura (la frase es de Borges), lo amoroso como batalla de encuentros y desencuentros, lo insólito e inefable que se oculta (¿en verdad se oculta?) detrás de los objetos, la presencia hierática y muda de aquel ángel terrible del que siempre nos habla Rilke.
Borges otra vez.
por harry almela® en jul.29, 2006, archivado en ensayo, la trampajaula
BORGES, OTRA VEZ
OCHENTA AÑOS DE EL TAMAÑO DE MI ESPERANZA
En julio de 1926, la editorial Proa de Buenos Aires reunió los diversos textos publicados ya con anterioridad por el entonces joven Jorge Luis Borges, en lo que vendría a ser (luego de Inquisiciones, 1925) el segundo de entre los muchos volúmenes que habría de publicar en este género a lo largo de su vida. Con cinco dragoncitos embanderados, dibujados por ese extraño personaje que fue Xul Solar (Alejandro Schulz Solari, 1887-1963), El tamaño de mi esperanza contiene veintiún ensayos y una postdata donde comenta el origen haragán de estos materiales. La edición contó apenas de quinientos ejemplares. En 1993, la editorial Seix Barral de Barcelona, bajo la ávida mano de María Kodama, lo rescató de esa forma del olvido que son las inmerecidamente reconocidas Obras completas, editadas en su oportunidad por Emecé. El propio Borges se negó constantemente a incluir estos libros primerizos en dicha edición o a reeditarlo como libro suelto. Sus razones tendría, y poderosas, convencido como estaba de que su obra iba a quedar para siempre y que tales deslices juveniles darían una imagen difusa y extraña, o que iban a resultar unas manchas demasiado visibles en la gran sábana blanca de su obra, suponemos que a causa de su lenguaje barroco y de su argentina pedantería. Muy a su pesar, El tamaño de mi esperanza nos da una idea total de los varios temas que iba a desarrollar en el futuro, salvo que el tono pendenciero e irreverente del volumen se nota en demasía, salpicado además con una ortografía criollista que exaspera a cualquier lector y que coloca a ambos títulos en la atmósfera de lo estrambótico, a juzgar por la robusta y sosegada prosa que le caracterizaría después.
(continuar leyendo…)


















