Raúl Gómez Jattin. Amanecer en el Valle del Sinú. Antología poética.
Escrito por: harry almela® en la trampajaula, poesía- Selección y prólogo de Carlos Monsiváis Bogotá, Fondo de Cultura Económica, 2005.
Si alguna razón poderosa ha tenido la continua publicación de la poesía de Gómez Jattin, en consonancia con el incremento la cada vez mayor de los lectores que lo repasan con fervor, lo constituye el hecho de haberse convertido en uno de los últimos outsiders de la modernidad literaria en nuestro idioma, tanto en su vida personal como en la escritura que la recrea. Confinado por convicción propia a los espacios de la marginalidad social (marcada por su personal y expansiva heterodoxia sexual, su experiencia siquiátrica y su tormentosa y dulce afición a la droga y al alcohol), los textos de este original poeta colombiano tienen la particularidad de crear y recrear un personaje a quien sólo le deleita cantar a su condición de marginal y periférico, en lucha constante contra la sociedad que le rodea, con una voz marcada por la más infantil inocencia. A contracorriente de la ética y la moral al uso en una sociedad provinciana (Cereté, cerca de Cartagena de Indias, donde pasa los primeros años de su vida y de su juventud), Gómez Jattin creó toda una mitología personal dentro de la mejor y más dolorosa tradición de la llamada poesía maldita. Para ello, hace referencia a personajes cotidianos, a lugares y costumbres propias del imaginario campesino, en conversación constante con los altos personajes de la historia culta, como en su libro Hijos del tiempo, donde habla indistintamente de Li Po, de Teseo, de Moctezuma, de Andrea Mantenga, de Franz Kafka y de su madre Lola Jattin En el centro de esa coyuntura (la de un hombre nacido en el campo y que desea cantar el mundo a través de la gran tradición cultural de Occidente) se mueve esta poesía que, siguiendo la frase de Víctor Valera Mora, quema como la soga de los suicidas. Como lo sabemos sus incondicionales lectores, Raúl Gómez Jattin vivió los últimos años en su nativa ciudad de Cartagena (1945) y donde ejerció la docencia en teatro y en varios talleres literarios. Allí fallece el 22 de mayo de 1997, víctima de un oscuro arrollamiento.
Esta nueva compilación (acompañada de un prólogo de Carlos Monsiváis que no tiene desperdicio) reúne textos de todos sus libros: Poemas (1980), Retratos (1980-1986), Amanecer en el valle del Sinú (1983-1986), Del amor (1982-1987), Hijos del tiempo y Esplendor de la mariposa (1993), a los que se suman ahora los textos poco conocidos de El libro de la locura, publicado por vez primera en Medellín en el año 2000, y donde declara: ¿Porqué tan cruel con la pobre madre?/ Seis años sin dirigirle la palabra./ ¿Si no estaba convencido de que ella/ lo había traicionado/ –echándole brujería para enloquecerlo–/ por qué le quitó el saludo?–/ El remordimiento hinca su colmillo implacable/ y el alma sufre./ ¡Ay! Se queja en medio de la noche./ ¡Ay mi infortunio! ¡Ay de mí!/ Se sabe embrujado y echado del paraíso.//
Etiquetas: reseña poesía









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