Dos dirigentes estudiantiles de la Universidad Fermín Toro, identificados como Werner Geisse y Rafael Parra, vivieron ayer una amarga experiencia. Fueron interceptados este viernes a eso de las seis de la tarde, cuando se disponían a retirar un material a ser repartido, en contra de la reforma, en las cercanías del Centro Comercial Río Lama.
Dos sujetos armados se los llevaron en una camioneta Trail Blazer, de color negro y sin placas. Los ruletearon por diversos lugares de la ciudad, les hacían preguntas sobre sus “planes” y les pedían la identidad de los compañeros. Los golpearon salvajemente, a uno de ellos le destrozaron el tabique nasal, liberándolos a eso de las 8:00 pm., en las cercanías del Centro Comercial Churum Merú.

Werner Geisse y Rafael Parra
De la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela:
Artículo 25. Todo acto dictado en ejercicio del Poder Público que viole o menoscabe los derechos garantizados por esta Constitución y la ley es nulo, y los funcionarios públicos y funcionarias públicas que lo ordenen o ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa, según los casos, sin que les sirvan de excusa órdenes superiores.
Artículo 46. Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral, en consecuencia:
1. Ninguna persona puede ser sometida a penas, torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Toda víctima de tortura o trato cruel, inhumano o degradante practicado o tolerado por parte de agentes del Estado, tiene derecho a la rehabilitación.
2. Toda persona privada de libertad será tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano.
3. Ninguna persona será sometida sin su libre consentimiento a experimentos científicos, o a exámenes médicos o de laboratorio, excepto cuando se encontrare en peligro su vida o por otras circunstancias que determine la ley.
4. Todo funcionario público o funcionaria pública que, en razón de su cargo, infiera maltratos o sufrimientos físicos o mentales a cualquier persona, o que instigue o tolere este tipo de tratos, será sancionado o sancionada de acuerdo con la ley.
Artículo 68. Los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a manifestar, pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que los que establezca la ley.
Se prohíbe el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas. La ley regulará la actuación de los cuerpos policiales y de seguridad en el control del orden público.
PD. Hay, en verdad, grandes diferencias en las formas políticas de la cuarta y la quinta república. Y eso es lo que me gusta de esta revolución bolivariana.
En la cuarta, la que murió en 1999 con la nueva Constitución, las protestas, diferencias y manifestaciones eran reprimidas con odio. Las torturas se hacían con odio.
En la quinta república, con la mejor Constitución del mundo, la más avanzada en derechos humanos del universo entero y sus alrededores, la cosa es distinta. Se reprime y se tortura con amor. Más que con amor, con frenesí.
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REPRESIÓN EN LA CUARTA REPÚBLICA
La oposición escuálida vive denunciando que este gobierno revolucionario es dictatorial, que viola los derechos humanos, que reprime a los que se oponen al proceso de cambios, que no hay libertad de expresión.
Todo esto es mentira y es muy fácil demostrarlo recordando como esos mismos personajes escuálidos cuando tenían el poder en la llamada cuarta república si se dedicaban a reprimir hasta el extremo fascista. Conocer como se comportó la seudodemocracia adeco-copeyana permite desmontar su discurso de falsedades y revelar su verdadero rostro.
En la cuarta república existió una cárcel llamada la Rotunda donde los presos sobrevivían a duras y terribles condiciones. Eran torturados y se les daba comida con vidrio molido
Eran los gobiernos de Raúl Leoni y Rómulo Betancourt, y las victimas de la represión política veían pasar sus días incomunicados en celdas de tres por tres metros, sin tomar sol, sin saber de sus familias, sin leer periódicos, ni oír radio, ni ver televisión. En esas condiciones podían pasar has uno o dos años.
En el rio Orinoco, en una isla llamada Guasina, que durante seis meses al año, el agua la cubre casi toda, funcionaba un campo de concentración donde hacinados se mantenían cientos de presos políticos.
Las torturas mas crueles que hoy no podemos imaginar se aplicaban a diario. Por ejemplo se utilizaban rines con los bordes afilados, donde se montaban a los presos desnudos con los brazos hacia atrás y en las muñecas unas esposas italianas que se cerraban ante cualquier movimiento. Los pies eran horadados por esos filos hasta llegar a los huesos de las victimas.
La picana eléctrica era otro método de tortura usado por los gobiernos fascistas de la cuarta república. Acostados sobre una panela de hielo se le aplicaba descargas eléctricas en los testículos, se le suspendía por los testículos, se les ahogaba con bolsas plásticas, se simulaba fusilamientos.
Amarrados a una pared, con la esposa al frente los torturadores amenazaban con violar a la mujer o cortarle las orejas a sus hijos que lloraban aterrados y sufriendo por las quemaduras que les aplicaban los malvados policías cuando apagaban cigarrillos sobre diferentes partes de sus cuerpos desnudos. La idea de este terror era que el preso delatara a algún amigo o camarada o les informara el lugar exacto donde funcionaba una imprenta clandestina
La cuarta república invento los teatros de operación, lugares terribles de tortura, donde se desaparecían a los revolucionarios, los montaban en helicópteros y los lanzaban, amarrados a pesadas piedras, al vacio a las profundidades de hondos ríos.
Se hicieron expertos en masacres, en asesinatos colectivos como Cantaura y Yumare.
Los medios de comunicación, mientras se asesinaba a los hijos del pueblo, guardaban silencio cómplice, no tenían ningún interés en denunciar esos crímenes y al contrario elogiaban a esos gobiernos asesinos. Ahora se presentan como adalides de la democracia y de la libertad.
Hoy en la revolución bolivariana si hay plena libertad de expresión, no hay un solo periodista preso. La oposición desquiciada dice lo que les da la gana por los medios, ofenden hasta al presidente, difunden calumnias, y no les pasa nada.