Jorge Rodríguez Padrón. El barco de la luna.
Escrito por: harry almela® en ensayo, la trampajaula
- Clave femenina de la poesía hispanoamericana.
- Caracas, Fundación para la Cultura Urbana, 2005.
En la tremendista y a veces lúcida discusión acerca de una poesía escrita por mujeres (o poesía femenina, como queramos llamarle) y la pertinencia de convertirla en categoría, he aquí un ensayo que propone una visión lúcida y novedosa que, a nuestro juicio, busca un punto de equilibrio entre los extremos en que se ha intentado estabilizar tal contienda teórica. Por una parte, la condición de lo femenino en tanto visión particular del mundo y, por la otra, lo concerniente al estricto espacio literario y poético. Por una parte, las marcas que toda sociedad y todo momento histórico sabe dejar en cualquier discurso literario. Por otra parte, la necesaria calidad que se exige a la hora de confrontar el texto ante el lector. De esa ambigüedad nace lo incómodo de la poesía femenina: el discurso que busca un espacio en el mundo estético, sin importarle el objetivo final del reconocimiento. Debemos conceder que esta propuesta es temeraria, pero también cabe señalar que, mientras vamos leyendo el libro, nos encontramos con sólidos sustentos teóricos, aquellos que tienen como preocupación los estudios acerca de la literatura y el Poder, por una parte, y la articulación desde esta orilla del riesgo, fronteriza y diferente, que caracteriza la poesía escrita desde este lado del idioma y del Atlántico.
Afirma el autor: Si el hombre escribe con pretensión de solución y reclama un fin cierto y busca su posterior satisfacción (perturbado ante la ambigüedad, reincide en un maniqueísmo de cualquier condición); la mujer se atreve, sin más propósito que ese atrevimiento: no sabe, ni le interesa saber, qué le aguarda al final. Según esta propuesta, la voz de la mujer rechaza el utilitario proyecto escritural masculino, y se levanta pura y simple, sin otro fin que el que le impone la literatura misma: decirse y dibujarse a contracorriente de la tradición. Lo interesante de tal planteamiento consiste en que, desde siempre y según el autor, la poesía femenina se adscribe a la premisa moderna de desdibujar los límites del mundo exterior e interior, el sueño y la existencia real. De esta manera, la pasión por lo absoluto de la que habla Novalis (y que muy bien cita Rodríguez Padrón) se cumple en nuestras poetas desde mucho antes de la ruptura de la modernidad.
Hecho tal planteamiento, el libro se introduce por los caminos de la poesía escrita por mujeres en nuestro continente, partiendo de Sor Juana Inés de la Cruz, y sobrevolando por la obra de Gabriela Mistral, Ida Vitale, Blanca Varela, Ana Enriqueta Terán y Alejandra Pizarnik, entre muchas otras.
En una prosa que, por lo huidiza y ambivalente (en sus mejores acepciones), nos recuerda en muchas páginas la ensayística de Octavio Paz, este libro es una sólida contribución en el campo de los estudios literarios acerca de la poesía femenina, sobre todo en este país que se ha caracterizado en las últimas décadas por la presencia cuantitativa y cualitativa de mujeres escritoras, sobre todo de poesía.
Etiquetas: reseña ensayo









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