Frágil en el alba
Frágil en el alba
Caracas, Monte Ávila Editores, 1994
- ¿Donde arde una palabra capaz de engendrarnos a los dos? Tú, total completamente real. Yo, todo quimera.
Paul Celan
invítame a decir
lo que olvidé
descifrar
saber
lo oculto
el canto antiguo
moviendo
su luz
en las esquinas
nombrando orillas
en su boca
llámame cántaro
pájaro blanco
bajo el cielo
***
cartas
en las hojas
del cuaderno
debes
aprender
resistir
aquel párpado
que no sabe
nada
de lo escondido
los tiempos
del miedo
cuando suplicas
ser sólo
una sombra
***
tu mirada
esquiva de gacela
en celo de buscar
sabidurías
el río en tu sexo
desnudo albor
de nueva casta
tu flor tan dueña
de mi flanco
de dormir
***
corres
a las siete
llegas
desde el deseo
y en la calle
la especie perfecta
para la contienda
con escaleras
tu ala izquierda
adolorida
por el peso
que llueve
***
los tres libros
que somos
tú y yo
venir desde el azul
a quitarte
tu abanico
tú tan ausente
más allá
del ojo de dios
cuando amar
es comenzar desnudo
sin ventanas
***
señales
del temor encima
de tu rostro
la mañana del lunes
cuando toco
el temblor
en la ceniza
tú recostada
en el aire
buscando abrigos
negros
por no mentirme
llorando
en la acera
y a solas
en la casa
***
llámame sólo
para decir
que estás
ten piedad
de mi cobardía
no te burles
cuando aprenda
a llorar
dentro de ti
***
no agasajo
tus manos
por no cegarte
quién me busca
en lo sombrío
sofocado
muerdo la boca
que no estás
la flor que eres
me dominará
para amarte
ausente
en la ingle
***
solos
en la esquina
sin nadie
en los balcones
tú miras
entretenida
los ciclistas
el ladrón
de tu carta
hoy
no llueve
afuera
y debería
***
cómo me lanzan
a lo confuso
después de la vela
que me traen
los lunes
quién regresa
para decirme
un día
ya no serás
recordándome
el llanto
de no volver
por la ceniza
***
duermo de lado
esperando
viviendo de nuevo
la casa oscura
en dónde no estás
ahora
descuidada
con tu boca abierta
***
huyendo de junio
sobre la cama
de rodillas
delante de la copa
me marcho
hacia atrás
sin tu falda
por lo que sale
de ti
besarte
adentro
el otro labio
***
te marco
en el libro
para que seas
verdad
blanca luna
de seda
saliendo
desde la almohada
hiéreme siempre
en la canción
que murmuras
debajo
de mí
***
te canto azul
en las esponjas
en lo inocente
descansa la llave
del guerrero
alabo tu esplendor
mirando el pájaro
del árbol
que te amo
bajo esta madrugada
donde no habitas
cuando mi cuerpo
insiste
en dolerte
***
mientes
para ocultar
lo que aprendemos
de tanto estar
en lo extremado
cuando cierro
la puerta
y cantas
en tus ojos
***
mírame cuando
regreso
por tu puerta
angosta
vengo maltrecho
evocando
la confusa orilla
donde he vivido
alejado
sin saber
de la suave canoa
que eres
detrás de tus ojos
***
en este vaso
abrevan su sed
los pájaros tuyos
algo que nos llama
busca quebrarnos
en la ventana
narras una historia
de amor en brasil
y mirándonos
en el espejo
fascina
que seamos dos
***
siéntate
en el margen
escúchame
hermosa
bajo la falda
nueva
insisto sin triunfos
en otro cuerpo
buscando la mancha
que he perdido
***
la noche
me lleva
hacia su boca
a ese lugar
en donde fija
sus límites
tu señorío
***
preguntas
por esa lámpara
en el techo
nos separamos
en el resplandor
voy contigo
hasta la sombra
te alejas
maravillosa
entre tus pájaros
seduce ese crujido
de plumas en ti
refugiado
en otro territorio
me siento
a contarte
en las horas
luego me deshago
frágil en el alba
***
cómo se llama
aquello
que nos alimenta
que nos obliga
a estar aquí
esperando
las estaciones
el fulgor
definitivo
***
saboreamos
en el borde
la ácida ciruela
de la belleza
somos nada
en la nada
me veo inútil
en el espejo
aguardo
el sabio silencio
mientras crezco
en tu boca
***
sólo
un minuto más
mientras aprendo
por el ojo
de lo que no sé
ahora nace
el retoño
en el suelo
bajo el crudo
invierno
en los campos
de francia
***
pasemos los dos
sin morirnos
alcánzame
en la mujer
que hay en mí
tócame allí
donde no hay nombre
ahora
que nos posee
el vino
escucho
tu blanco
alegato
bajo el techo
***
murmuras algo
en la puerta
y regresas
a tu jueves
como siempre
sólo se vive
cuando el miedo
nos asalta
cuando nos ciega
el fulgor
el amor está
en aquello
que nos salva
***
yo otra vez
buscando nada
en las esquinas
del domingo
queriendo ser
otro clamor
el lado distante
lo menos turbio
que pueda
un instante
profundo
en la tiniebla
***
la ropa
que vestía
el ardor
mientras hablaba
con los otros
una lengua absurda
no quiero
abundancias
misas mayores
mentira azul
como de mi altura
hoy lamento
el engaño
que fui
***
no es
la roja manzana
sobre la mano
tampoco
el murmullo
en los cuartos
está en otro lugar
el hielo oscuro
es otro el invierno
que se inicia
en el grito
de las paraulatas
para que duela
el amor
para que duela
***
el hombre recostado
dice cosas
de algo
que olvida
mientras pasan
los años
afuera
en el naufragio
tiemblan las hojas
en la noche oscura
cuando no duermo
***
fatigo
el áspero
mediodía
azul y azul
la dura nieve
el oro que hay
en tu pecho
para volver
convertido
en palabra dudosa
***
he crecido
sin moverme
buscando
este día
nunca lo supe
donde hay
una ventana
habrá un lobo
***
te alejas
en una brisa
bajo el frío
de esta jornada
y todo
tan extraño
me escribes dormido
aseguras
arrimo
esta precaria voz
a una pluma
que me diste
permanezco rodeado
del blanco terror
de los conejos
***
tú eres
esta fotografía
para acercarte
cuando estás lejos
en este infierno
con escaleras
jamás con tantas
ganas de abrazar
esperamos
el juicio final
por nuestras penurias
en otra ciudad
mientras nos decimos
algo perverso
***
nosotros tan lejanos
y sin fotografías
para protegernos
de lo que viene
mi mano torpe
poco sabe
de estas cosas
quién nos salva
en la inquisición
de junio
en esta ausencia
de mostaza
***
hablo en voz alta
con los otros
escapo
con las manos abiertas
burlándome
del soborno
cuando no habito
conmigo
revelo
el secreto
la clave
de durar
y en la noche
se me permite
resistir
resistir
***
debajo de la mesa
está brillando
lo negro
entre los peces
hurgando
el aroma de antes
obligándonos
a esperar
***
voy siempre
a la ciudad
que nos espera
le hablamos al cuerpo
para que entienda
mientras afuera
se quiebran
poco a poco
la ausencia
es un hermoso collar
que pesa
***
en cuál
paraíso anterior
nos veíamos
sin hablar
en cuál
ojo fuimos
un solo cuerpo
en qué vértigo
se cerró
la hendija
en lo atroz
que nos llama
dónde fue
la fractura
cuándo se perdió
nuestro claro nombre
***










