Muro en lo blanco
Muro en lo blanco
Caracas, Monte Ávila Editores, 1991
***
***
busco un país
inocente
Ungaretti
***
nunca tuve bosques como
de animal o nieve
para trineos
pero más cerca
en el corazón tuve
un río
río tenaz
hospitalario
con puerta de piedra
blanca
hablaba
en mayo
se quejaba bramando
venía
con ladrillos de adobe
y animales terriblemente
endurecidos
yo escuchaba
recostado
a las puertas
en sillas de madera
sólo conocí la creciente
por su palabra de muertos
***
todos los patios
hacia el patio
la palabra
de las frutas
en la lengua
ácido dulce pastoso
rojo
no había
nombres
mirábamos en lo alto
lo amarillo
jadeando
buscábamos
el resplandor
marisol y la magia
de sabernos nada
mientras ellos
hablan de
fiebre
de dolores
***
suplicio de abril
en lo que nace
más allá
de diciembre dolor
blanco de cuchillo abajo
atrás lo que será
lo venidero
mucho fango
en la mejilla hierro
en el pie
en el pecho
el astro rojo
***
en el fondo
la basura abajo
aguas antiguas
de génesis
en el sueño del muro
tal vez piedra
o algo así
sombras canto del renacuajo
en la mirada
en el ojo de la noche
cuando estaba conmigo
sin el fastidio de explicar
***
será mañana
seguro
uno no ve nada
y llora
la ventana cae
hasta mí
con su rostro negro
y yo gritando
gritando por el piso
que pierdo
cuando muere clarito
correa feroz
inexplicable
para los pocos años
de mí
setiembre arriba
los dos
amigos y cómplices
en setiembre
pero nada más
sólo el odio el odio
de no saber por qué
nada me salva
sólo el silencio del conejo
un hilo hacia la venganza
***
ganas de saber
nada más
la luz
y él quemando el árbol
de navidad rastrojos tarjetas
un balde de agua
por favor
un balde de agua
para tanta hermosura
que arde
***
se va arrimando
hacia las latas
el pájaro
no lo mira
sigue
su canto solito
su grito azul
de pluma nueva
no sabe cosas
de esto oscuro en la piel
de ahora
el pájaro inocente
tan él
tan piedra ágil
piedra de esponja sin nosotros
***
vuelta veintidós
de madrugada
seis
no podemos el asma
nos vence
en la carrera en la pena
de no poder volar la vergüenza
de no irse
lejos
de esta voz que
manda
de este cuerpo
que golpea el pecho
cuánto cristal en desperdicio
cuánto vete sin adiós
me sale de aquí
qué puedo
hacer
no hay por qué explicarse
un viejo nudo
eso es todo
la costumbre
y los brocales
hacen voz
en estas líneas
no me expliques el sinsabor
quiero un nido
en la horqueta
de hoy
la eres tú
vamos
a los cuartos
no
mejor en el patio
después limpiamos
nos llevamos
las florecitas secas
de la trinitaria
hasta los bordes
quémame primero
enséñame lo que no sé
lo que después será cansancio
búsqueda en lo roto
en lo que nos deja
ciega y dulce
la memoria
haga usted un círculo
en el piso
dígame
ahora aquí
dónde está
el arco
el diámetro de usted
ponga su mano
las dos
quítese el ojo
para que no mire
la vergüenza
en lo que se dejó hacer
por jugar
lo escondido
por perder
el tiempo
por hacerse valiente
en el árbol
no importa su nombre
vuélvase castigo
casa muerta para siempre
conviértase en semilla
y búsquese cualquier desierto
a ver sí se gana el riesgo
de morirse
concéntrese
volteando las páginas
hasta el final
cosas para qué
para vestirse de aire
en la mañana
para quedarnos
quietecitos y esperar
disimula que es así
mañanita sola de frío
polvo debajo
de la cama
mire el polvo
que seremos cuando más tarde
usted camine
con marcas en los pies
levantará su arma
un viernes diciendo algo
sobre un lápiz en la escuela
nosotros
temblaremos siempre
cuando vuelva el viernes
sueño
de ser viaje
siempre lo fugaz
en el paso
nunca
tuvo casa
de abrigo
el niño de abril
que soy abajo
buscar hallar
encontrar el equívoco
en cuál
vuelta me perdí
en cuál
giro de la mano
fue todo
lo que vino
quién iba a saber
adivinar tales cosas
nadie
ni el ángel de la guarda
quizá sobrevivimos
a lo abierto
en nosotros a lo callado
lo que nos muerde
la boca de adentro
el salón del ruido dejaba
escuchar de todas formas
sus tacones
decía quinientas veces algo
de la pizarra
tarde en la lluvia
y todo lento
abriendo los ojos
para que nos hable
el ruiseñor de abril
mañana terminan
así es el asunto
mañana
a doble línea
qué hará
la lluvia
sin mis ojos
mañana viene
el vuelo
de anoche
de mis años
los del otro
que fui siempre
y ellos
viendo desde la planicie
el ojo que sigue
en el párpado tuyo
no quise abrir
tu puerta
yo estaba allí
por casual que soy
nada más
y tú lo miras
con alegría
niña
muerta en la tarde de hoy
cuando te veo tras la reja
de tu casa negra
en una curva con la cruz
y diciembre matando la ceniza
que serás
que más nunca
me verás
con la barbilla que tiembla
de lo bonito
que fuimos
(a M.L.M)
busca un recreo
para apartarte
un timbre
que no pare
que no diga
hasta ahorita y ya
vuelve el dulce
de tamarindo
al pastel de trigo
con azúcar
su nombre se me ha ido
busca a crucita
la canción de mientras tanto
no regreses
a esto
a la raya amarilla
en mitad de la calle
este hacer cosas
para no atender
el miedo
de estar solos
en el mundo
para qué más luna así
así no vale
lo aprendí por ti
por tus ventanas
en la bata negra
te asomabas creciendo
en el marco de la puerta
y tú asustada
cuando te lo cuento
lo aprendí de andersen
sin saberlo
conocer y saber
no son lo mismo
tú sabías
mi cicatriz
sabías
que me iba a doler todo esto
y los dejaste hacer
su trabajo
cuando te enteraste
ya conocías
para qué
ya no importa
lo bueno
ya está hecho
lo peor viene ahora
en la herida del ojo
en el libro que aprendí
a leer el que busco
todavía
el que no termina
el que se bifurca en ti
a pesar de los dos
(a B. S.)
***
sacar afuera
el aire desde
lo hondo
de mí dolerme tu abrazo
por lo que no hubo
en el niño
quemarme
de saber la suerte animal
que se escondía
el prófugo candor
nube marcada
por los colores
que desconozco
cada animal su nombre
abeja conejos más allá
gato loro
en el imán de las letras
entre las piedras
el sabor de las palabras
hormiga caja de fósforos
lanza tus nombres
sigue paraulata cachicamo
azulejo pluma
calle ancha
por donde vienen de nuevo
las bicicletas
cuente usted hasta diez
en voz alta
descifre
las uvas del tiempo
delante de todos
sin miedo usted sabe
dígalo todo
aquí
delante de ellos
me voy para abrir
la otra puerta
copien el dictado
mientras tanto
usted sólo con siete años
y ya conoce usted niño
blanco
desde siempre
desde adentro
con guardapolvo blanco
tejidas
sus iniciales
en punta de cruz
no se haga el tonto
usted sabe
de qué le estoy hablando
la mancha de tu mano allí
donde sabes tanto
toda humedad
tan pequeña
el silencio del verde
el olor
por qué
escondidos
si las voces roncas
lo supieran
no quieras saber
el nombre
de lo que sudo
no quieras tú saberlo
hasta grande
cuando ya no sirva
para nada
dónde están las llaves
el papagayo
en dónde
la linterna que prendiste
en dónde
la flecha el arco la punta
de la bala en dónde
el avión el disco
el escarmiento después
del café
en la herida
dónde
la pelota el muro
que salta daniel
maravilloso
en dónde
el perdón de los pecados
la fotografía
el hombre que rompe la luz
ya no
hay señas
se acabó el juego
muchacho
se acabó
eso de maldecirte
en voz baja para
no temblarte
en el miedo
los ojos
mirando el cielo
escupiendo la rueda negra
en tu busca
cacería en el hinojo
la burla
de tus zapatos limpios
sábado y domingo
quién nos dá razón
de aquello que nos
salvó de tanta
burla tanto castigo
en el alma
éramos sauce doblado
hasta el piso feliz
nuestra punta de arriba
tocando tierra caracoles
del lago
brisa fuerte entonces
de diciembre
después llegaron
las durezas
ramas de samán
quebrándose
pensándose resistencia
mejor para estos vientos
que sopla dios
desde no sabemos dónde
dos alas o cuatro
en el techo quemado
tostado
por eso que viene
en agosto
unos golpes arriba
y nosotros
mirando
desde la cama
hasta cuándo dios
al lado los vecinos
aventuran
cuentos de uñas
rezan rezan
y anoche
casi le tocan
el vestido
aprendimos a pintar
con amarillos
rojos cárdenos
era todo un mapa
su cara
ni siquiera voltea
para mirar la arquitectura
de sus pocos años
está bien
decía
nada más
y nosotros caminando
al comedor de las visitas
donde el cisne de porcelana
vuela a otra parte
lejos
de esa pupila con charreteras
con alitas de avión en el odio
por oriente venía
el nubarrón
luego eran
los chasquidos de los postes
va a venir el relámpago
decía
va a venir
con su adiós en la luz
va a llegar
el abandono
del domingo
cuando nos cae encima
la montaña
se va a quedar sin permiso
alimentando
los animales
de abajo
quiéreme sólo una vez
más nada
quiéreme
aunque sea mentira
no más para decir mañana
que no tuve razón
siempre un amarillo
tu zapato tu tarde tu camisa
qué hiciste para arrojar
el amarillo a lo maldito
para siempre
ahora estás anciano
buque de fango
anciano pelo de tus ojos
huyendo huyendo
de los míos deseando
mejor causa para ti
rechazándola sin apellidos
sin más nada qué explicar
en el portón a las cuatro
no aventuro nada
en estas líneas
sé de otra niñez
descubriendo arte
de ventanas
no invento nada
para mí
no busco nada
para mí
sólo quiero abrir
unas fauces lo demás
casi no importa
en el ojo de nadie
que la palabra
vaya adelante
los libros
los cuadernos
el borrador
el sacapunta
todo en orden como nunca
como desde entonces crezco
no hay sitio
para olvido
para trazo innecesario
para gesto que no diga
nada
los que tienen
voz ronca nos sacaron
a juro
de la fiesta
yo entraba
sin saberlo
no supe
nunca
de permisos
el donaire les dolía
entumecía sus pies
sus rodillas
no supieron perdonar
la altivez
sabiéndome ausente
de cosas y animales
el muro en lo blanco
que no termina
de caerse
en la memoria
pregunte usted
hijo de hombre
cómo nos salvamos
de los manotazos
de escuchar
por última vez
te lo digo
por gritar no más
ya está bueno
quién nos pidió permiso
los niños no quieren
reinos
queremos saber
el ciclo
de las aguas
sin voz ronca
que nos enseñe
sin repetir
nuevamente las tablas
de multiplicar
fueron
nosotros
también fueron
golpeados
en la rodilla
en la nariz
de la escuela
lo que nos mata
anda por allí
todavía
hasta mañana
con bendiciones
no sé
qué hablas
calendarios
nombres de pila
cumpleaños
apártate no quiero
saber de tu ahogo
conozco del odio
por tu culpa
por tu grandísima culpa
antes de ti no había nada
cierto rastro
para pocas cosas
para volver
a los jardines
al ojo de la jirafa
lo demás
lo pusiste tú
y nosotros
ahora
***
cerramos voz y pañuelo
las ganas de decir
hasta mañana
será capaz el huerto
pregunto
tantas fechas
pactos
tanto nombre
registros
números en la pizarra
de ahora
en lo lejano sólo
era un pliegue
un espejo en lo oscuro
una mancha solar
que me quemó los ojos
para siempre
en este instante
todo tiene un nombre
hasta este libro








