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Vamos a ver si entiendo….

En Venezuela, vamos rumbo al socialismo.

Eso quiere decir, según mis ya antiguas lecturas, que los medios de producción estarán en manos de la clase obrera, pues la plusvalía (el valor agregado a las mercancías por su fuerza de trabajo) ya no será propiedad del capitalista, sino un bien social y colectivo. Desaparecida la propiedad privada, la plusvalía tendrá nuevos dueños: la sociedad en su conjunto, representada por el Estado, conducido por un partido que representa al conjunto de la sociedad y dirigida por un sector esclarecido.

De eso se trata la revolución socialista: que el modo de producción, en la última fase de su contradicción histórica, ya no resiste la presión de las relaciones de producción que la sustentan, pues la explotación es inhumana y su producto (la plusvalía) se concentra en pocas manos, cuando todos sabemos que si no existiera la mano de obra (único capital con el que cuenta la clase obrera) pues sencillamente no podría haber acumulación de capital, es decir, de la plusvalía extraída por el capital.

¿Voy bien, Camilo?

Dicho esto, ahora es que se revuelve el merengue. Pues, ¿cuál clase obrera? O, en su variante china, ¿cuál clase campesina? La revolución venezolana no será, precisamente, de clase obrera o campesinos. ¿Cuál clase obrera? ¿Cuáles campesinos?

El desempleo (siguiendo los manualitos: mano de obra que no produce riqueza social a partir de la venta de su fuerza de trabajo y que constituye un ejército de reserva de fuerza de trabajo) en este país es galopante. Lo que se socializa no es esa plusvalía, ahora en manos del Estado. En Venezuela lo que se socializa es la renta petrolera, que es otra cosa: riqueza acumulada por extracción.

¿Voy bien, Camilo?

Ahora, vamos a sacar unas cuentas. El barril de petróleo fluctúa actualmente de precio. Digamos que está en unos US$ 50 y que producirlo (el pago de la fuerza de trabajo que significa extraerlo, que incluye salarios y mantenimiento del aparato productivo necesario) es de US$ 10, lo que significa que la plusvalía es de US$ 40. Siguiendo las cifras oficiales, estamos exportando actualmente un millón doscientos veintiséis mil barriles diarios. Una simple multiplicación (US# 40 x 1.226.000, plusvalía multiplicado por cantidad de barriles) nos lleva a la no muy despreciable suma de US$ 49.040.000 diarios. Que multiplicado por treinta días, serán unos 1.471.200.000 mensuales. Con esa plusvalía es que se va a pagar el socialismo en Venezuela.

¿Voy bien, Camilo?

Ahora, es evidente que hay varias distorsiones.

En primer lugar, esa plusvalía no es real, es decir, no es producto de la fuerza de trabajo de la clase obrera, si no de la venta de un producto vital para la economía mundial. No es capital acumulado, si no riqueza, que es otra cosa. No somos un país rico, somos un país con riqueza, que es otra cosa, riqueza representada en esa mercancía abstracta (sigo los manualitos) que es el dinero. Dinero administrado, además, por un Estado que dice representar los intereses del pueblo.

Luego, esa mercancía se exporta, casi en su totalidad, a USA, es decir, al imperio mismo. Con ese petróleo se fabrica la gasolina que usan los aviones que bombardean sangrientamente al mundo todos los días. Con ese mismo petróleo se oxigena la economía capitalista del Imperio, economía consumista y que está deteriorando con rapidez alarmante el medio ambiente.

Es decir, que el socialismo del siglo XXI está subsidiado por el Imperialismo y el dinero proveniente del petróleo no es producto de una fuerza de trabajo acumulada. La plusvalía que representan esos USA$ 40 (en llanos y debiluchos bolívares oficiales, 88.000) no es precisamente lo que gana diariamente un obrero en este país.

¿Voy bien, Camilo?

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