Victoria de Stefano. La refiguración del viaje.
Escrito por: harry almela® en ensayo, la trampajaula- Prólogo de Arnaldo Valero. Mérida, Universidad de Los Andes, Instituto de Investigaciones Literarias Gonzalo Picón Febres, 2005.
Si hay una constante que caracteriza a la modernidad literaria es, a no dudar, el acompañamiento de la obra con la reflexión. Así lo confirman, en nuestro continente al menos, escritores como Octavio Paz y Jorge Luis Borges, quienes vivieron atareados en sustentar el grueso de su obra con ensayos donde se amplía el tradicional concepto de autor, merodeando por los estrechos calles de la estética.
Es también el caso de Victoria de Stefano, a quien conocimos como ensayista en los ya remotos pasillos universitarios, gracias a un modesto librito titulado Poesía y Modernidad, Baudelaire. El título en cuestión debe estar ya muy lejos de los gustos e intereses de la autora, pero de allí le queda la maña y el ardor por la reflexión filosófica acerca del oficio que ella misma ejerce con silenciosa dignidad, alejada del tráfico de imposturas en que se ha convertido nuestra municipal y pequeña aldea literaria. Esa su pasión reflexiva, que intuyó y forjó a su pasos docentes por las aulas de la Central, es lo que viene a ofrecernos ahora en esta selección de textos (de entre los muchos que ha escrito), macerados por el tiempo y la paciencia, y presentados en una sólida y deliciosa prosa.
Compuesto de nueve textos escritos en diferentes épocas, en cada uno de ellos se dejan colar las nítidas preocupaciones de cualquier escritor que se digne en llevar ese oficio como carga o como compromiso vital. En fin de cuentas, por debajo o al lado de toda obra siempre está (nos percatemos de ello o no) el elemento filosófico y la cosmovisión que la sustenta. En este sentido, las lecturas que se ofrecen en este volumen están todas relacionadas con obras o con escritores: Cervantes y El Quijote, Gerbasi y Mi padre, el inmigrante, Salvador Garmendia y su conmovedora pasión por los pequeños seres y la pintura de Bacon, la capacidad o imposibilidad representativa de la palabra y la necesaria imperfección en el arte, La gaviota, de Chéjov y algunas notas de Kafka, en relación con las miserias del oficio. Mención particular merece los fragmentos de un diario, que entre alegrías de niños e incertidumbres, reflexiona acerca del género y del oficio partiendo de Tsvétaieva y Eliot.
Es poco común en nuestra aldea encontrar libros de profundidad, donde se muestra con rigor la musculatura intelectual y afectiva adquirida tras años de ejercicio. En este caso en particular, la fuerza impuesta por los asuntos tratados, no impiden tocar a una escritora (como dice Whitman), una escritora que no siente temor al ubicarse en el territorio de los exiliados. Victoria de Stefano sabe, como lo dice José Emilio Pacheco, que en la literatura no hay final feliz. Y como también lo confiesa nuestro Rafael Cadenas (a quien en otro lugar Stefano le ha dedicado un ensayo), la palabra no es el sitio del resplandor...
Etiquetas: reseña narrativa









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